El Cottolengo del Padre Alegre, es una forma de vivir y de ver en cristiano la vida. Su misión, como la de otras instituciones de la Iglesia, es la de ser testigos del amor de Dios presente en el mundo. El Cottolengo es una familia.
Muchas veces nos preguntan qué requisitos ha de tener una persona para ser aceptada en nuestra familia. La dos condiciones son que la enfermedad que tenga sea incurable y que sean pobres, que por sus posibilidades económicas no puedan ser atendidos en otros centros.
Cada enfermo en nuestra casa es diferente y con una personalidad marcada. Personas felices que nos enseñan a valorar lo que tenemos y que nos muestran que por encima del tener o el poder está el ser.
La Familia Cottolenguina está integrada...
Por los enfermos que no pueden ser atendidos por otras instituciones, con preferencia aquellos por quienes no vela ninguna providencia humana, es decir los pobres, los más enfermos, los más necesitados.
Por las religiosas de la Congregación de Servidoras de Jesús del Cottolengo del P. Alegre que se proponen vivir con radicalidad, como dones del Espíritu y con su fuerza, la característica de su vocación, que es la entrega propia al servicio de Jesús en la persona de los pobres y enfermos más necesitados, con una actitud de abandono total y confiado en la amorosa Providencia de Dios Padre y en adoración constante a Cristo Señor en el misterio de la Eucaristía.
Por otras personas que, deseosas de colaborar, consagran todo su vida, o parte de ella, cooperando en la tarea de servicio al prójimo en el Cottolengo.
Por todos aquellos que sintonizando con el estilo cottolenguino y no pudiendo colaborar, por diversos motivos, directamente, participan con la oración y su forma de vivir en el espíritu del Cottolengo.
Por todos cuantos colaboran, remuneradamente, en el mantenimiento de las necesidades básicas de la casa y en la atención a los enfermos.
¿Cómo vivimos? ¿De quién recibimos ayudas?
Vivimos, aunque pueda parecer utópico, de la Divina Providencia. Queremos vivir colgados de Dios, al amparo de su Providencia. Él sabe lo que necesitamos. Por eso nuestra casa es casa de oración.
Y recibimos todo tipo de ayudas: económicas, ropa, alimentos, libros... y sobre todo la ayuda de todas esas personas que quieren integrarse en nuestra familia para hacer realidad el ideal de nuestro fundador:
"Amar a Dios y a los pobrecitos por amor de Dios, pero amor de obras no de palabras" |