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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003

Formación cristiana

por Blog «Todo era bueno»
24 de abril de 2012

La finalidad de la formación de un fontanero es que sepa desarrollar su trabajo de modo autónomo.

Que no necesite tener que llamar cada dos por tres a su maestro para preguntar cómo se hace esto o lo otro.

La finalidad de la formación es la autonomía.

La finalidad de la formación cristiana es también la autonomía* del cristiano. 

 

Estamos demasiado acostumbrados a que los procesos formativos básicos se hagan eternos, de modo que tenemos las aulas llenas de repetidores espirituales. 

Una cosa es que la formación de un cristiano sea permanente y siempre necesite de una comunidad  y de un guía para asegurarse la objetividad.

Pero otra cosa es el fracaso en la elaboración de itinerarios formativos eficaces. No es infrecuente que se haya sustituido la colocación de la columna vertebral en la persona del cristiano, que le proporcionaría una sana autonomia, por un exoesqueleto que le permite funcionar pero que no evita que, en el fondo, sea una ameba católica.

 

¡Cuánto daño ha hecho esa formación espiritual empeñada en decirle al hombre lo que tiene que hacer en lugar de ayudarle a afrontar la fatiga del discernimiento!

Así se entiende que haya habido tantos abusos psicológicos y espirituales en muchos grupos y organizaciones, que en lugar de apostar por la adultez de sus miembros han fomentado la infantilidad, la sumisión a los vértices de control, para poder tener, no un grupo de hijos o hermanos, sino una horda de soldados obedientes. La paternidad como maquillaje para el paternalismo. 

Así se entiende ese odio que algunos sienten por la Iglesia y esa sospecha de que siempre quiere manipular, mandar, someter a un hombre cada vez más celoso -aunque sea sólo aparentemente- de la propia libertad. 

 

¡Cuánto bien nos ha hecho el Papa insistiendo en la necesidad de razonar, de respetar y de ser respetados!

La cuestión se resume en el lema: No me digas simplemente qué quiere Dios para mí**. Enséñame a descubrirlo***.

Los itinerarios formativos en la Iglesia han de pretender la autonomía del cristiano, que la persona pueda tener dentro un "pozo que salte hasta la vida eterna". Sé que a algunos "formadores" les disgusta la idea de que el otro cada vez les necesite menos para tomar decisiones. Pero eso es lo que pasa en la vida natural con la relación padres hijos, y es lo que debe pasar en la vida espiritual: "os conviene que yo me vaya", dice el Señor en el Evangelio.

 

Para la Nueva Evangelización se necesita redescubrir este objetivo y apostar por él. Se necesitan itinerarios serios de formación cristiana, y dejar de estar siempre repitiendo las clases de alfabetización cristiana  simplemente porque somos incapaces de despertar el placer de la "lectura" y hacer que se ame tanto que los "alumnos", cuando salgan de clase, vayan a comprarse un "libro" y lo devoren. 

 

O la gente acaba teniendo hambre de Cristo y recursos para saciarla... o estamos manteniendo, en definitiva, una estructura formativa de tipo empresarial o sectario.

O, simplemente, estamos tocando el violón. 

 


*Sé que esta palabra es difícil de usar en el ámbito espiritual. No me refiero, con ella, a la independencia o a la ausencia de mediación, como si se tratara de un protestantismo o de una rebelión. Me refiero a la adultez. De hecho, forma parte de la autonomía cristiana la pertenencia serena y responsable del cristiano a la Iglesia. Por otro lado, hay "técnicas de dirección espiritual" que desconfían de la autonomía pero que, en el fondo, reducen la eclesialidad a los momentos de la dirección espiritual y a los sacramentos. Su ineficacia nace de la incapacidad de situar al fiel en la comunidad cristiana como un adulto. Disfrazan con la dependencia de la dirección espiritual una verdadera integración eclesial. 

**La historia que Dios tiene con cada persona es un misterio. Más allá de los sacramentos ya realizados y algunas otras rocas, hay que respetar el secreto de Dios. Decirle al otro "la voluntad de Dios para ti es..." sólo es adecuado al inicio de la vida espiritual y en asuntos extremadamente claros. Los abusos, por desgracia, son frecuentísimos y muchas veces los propicia el propio consultor, que prefiere que otros le hagan el trabajo de discernimiento. Los niños pequeños suelen preferir las papillas a la carne y si tuvieran que prepararse ellos una toritilla, algunos adultos ni comerían. Ése es el éxito de la fast-food.

***Aunque eso suponga que un día deje de buscarte tanto. 

 

Reproducido con autorización.

Comentarios
por Abigail (66.50.22.---) - mié , 09-may-2012, 09:25:43

Acertada reflexion. Hay que educar para esa autonomia cristiana ofreciendo metodos sencillos encaminados a la autoformacion de la persona. No puedo amar lo que no conozco y menos defender objetivamente esas verdades que nos han sido transmitidas de generacion en generacion para dar razon de nuestra esperanza y creatividad, teniendo en cuenta la fidelidad a la Palabra, la Tradicion y el Magisterio de la Iglesia. Le felicito.

por Zoila Sosa (i) (71.187.241.---) - jue , 15-may-2014, 16:49:45

Excelente, la presencia de la Iglesia en la vida del hombre ha sido tan importante desde sus inicios. Duele enfrentarnos a la realidad de que no es como antes. Los apostoles, los santos y la propia iglesia nos guian hacia las huellas de Jesus, pero somos flojos, no luchamos hasta el punto de "dar la vida por el amigo", por eso si ensenamos, educamos, ayudamos a formar, no lo hacemos como Jesus. Si atendemos como educandos, oyentes, deseosos de aprender, tampoco aceptamos la responsabilidad de "ser testimonio viviente" del compromiso que conlleva el creer, conocer y amar a Dios y a los demas. Bendiciones.

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