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El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003

¿De verdad que los muertos salieron de sus tumbas?

por Lic. Abel Della Costa
Nació en Buenos Aires en 1963. Realizó la licenciatura en teología en Buenos Aires, y completó la especialización en Biblia en Valencia.
Desde 1988 hasta 2003 fue profesor de Antropología Teológica y Antropología Filosófica en en la Universidad Católica Argentina, Facultad de Ciencias Sociales.
En esos mismos años dictó cursos de Biblia en seminarios de teología para laicos, especialmente en el de Nuestra Señora de Guadalupe, de Buenos Aires.
En 2003 fundó el portal El Testigo Fiel.
28 de marzo de 2013
Una reflexión sobre la historicidad de los evangelios, a partir de Mateo 27,52-53

Quienes nos proponen una lectura infantilmente literalista de los evangelios, como si estuviéramos viendo una filmación de los hechos de Jesús, deberían respondernos con total seguridad a algunas preguntas, por ejemplo, si Juan dice que que «Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: "Todo está cumplido." E inclinando la cabeza entregó el espíritu.», y Lucas dice que «Jesús, dando un fuerte grito, dijo: "Padre, 'en tus manos pongo mi espíritu"' y, dicho esto, expiró.», ¿cuál fue la última palabra de Jesús? por supuesto, pudo haber dicho las dos frases, pero sólo una formulación es literalmente cierta, ya que los dos dicen que luego de pronunciar su frase, Jesús expiró. Mateo y Marcos nos ahorran el dilema: sólo dio un fuerte grito y expiró.

Esto es sólo una pequeña muestra del problema por el que a veces pasamos por encima, y que realmente puede preocupar a mucha gente. Mientras la Biblia se leía sólo en misa, y pocos tenían una Biblia en su casa, no había problema con esos pequeños detalles, pero desde hace 50 años estamos insistiendo en que la gente conozca las Escrituras, y que desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo, así que es legítimo que el lector se pregunte por la literalidad de lo que lee, y que le surjan cuestiones que merecen ser respondidas.

Y más todavía si esas preguntas tienen que ver con la literalidad de los relatos de la Pasión: juzgar si la Pasión "ocurrió" o "no ocurrió" es una de las cuestiones más importantes en la vida de un cristiano; y no podremos juzgar eso si saltamos alegremente por los detalles de los relatos. 

De uno de esos detalles me ocupo en este artículo, sólo de uno, pero que nos abrirá a multitud de cuestiones: los muertos que, según Mateo, resucitaron cuando murió Jesús. Un tema posiblemente un poco espinoso, y que más de uno pensará imprudente tratar. Por mi parte creo que nunca es imprudente ahondar en la realidad de los evangelios, para que aquel que se hace una pregunta, encuentre algún material con el que pueda elaborar una respuesta.

Buscando, por ejemplo, qué clase de respuestas hay en la red sobre este versículo, me encuentro con un difundido comentario biblico, que al llegar a Mateo 27,51b-53 (un poco más que nuestro fragmento de análisis) dice: «Estos versículos constituyen una glosa midráshica mateana elaborada en estilo paratáctico.» (NCBSJ, NT 1, pág 130) No quiero ni pensar en lo que significará esa frase para los que no entienden las palabras técnicas que utiliza el comentarista ("glosa", "midráshica", "estilo paratáctico"), pero puedo asegurar que para quienes entendemos las palabras que utiliza, no quiere -en principio- decir absolutamente nada; bueno: nada que valga la pena. Es evidente que el comentarista no deseaba comentar nada sobre ese versículo, y lo consiguió con cierta elegancia.

 

Vamos a aventurarnos en ello. El texto dice:

«Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos.»

Lo primero que nos surge como pregunta, ante algo tan extraño, es: ¿pero eso ocurrió de verdad?

Una primera respuesta rápida es que "Mateo contiene varios rasgos legendarios propios [...] Los hombres santos que estaban enterrados en Jerusalén resucitaron al cumplirse la obra salvífica del Mesías; ellos le reconocen, no así el Israel de la carne." (CBSJ, III, pág. 290); o bien que «Algunos difuntos salen de los sepulcros. Son los testigos visibles del tiempo final como tiempo de salvación. De la desventura de la muerte, brota la salvación de la vida.» (W. Trilling, pág. 342).

Las dos respuestas valen; la primera es formal, "rasgo legendario", la segunda tiene que ver con el significado, "los difuntos se mencionan para indicar que..."; pero ninguna de las dos responden al problema elemental de un lector que le han dicho que si quería conocer a Cristo leyera la Escritura, y se topa con semejante frase: ¿pero eso ocurrió? Y si no ocurrió eso, ¿qué me garantiza que lo demás sí ocurrió? si eso es un rasgo legendario, ¿por qué no lo sería la muerte en cruz, o la resurrección del propio Jesús?

Lo mejor será que procedamos con método: ante un problema tan intrincado, nuestra pregunta inicial -"¿esto verdaderamente ocurrió?"- es demasiado abarcadora para poder contestarla, conseguiremos situarnos mejor si comenzamos con una pregunta previa:

 

¿Una cosa así podría ocurrir?

Dejemos por ahora de lado si hubo o no un conjunto de muertos que en ese momento concreto y en ese lugar concreto volvieron a la vida, sólo preguntémonos, no si eso ocurrió, sino si podría ocurrir.

El sentido común nos dice que no, sin embargo, si aceptamos que la resurrección de Jesús (sea como sea que imaginemos el hecho) ocurrió realmente, que no es una metáfora de la vida espiritual, ni un renacimiento "simbólico", debemos admitir que no hay nada en contra de que otros muertos vuelvan a la vida. Si es imposible la de estos es imposible la de Jesús, y si es posible la de Jesús, es posible la de estos.

Quizás a alguien le parezca barroco el planteo, pero a mí me parece importante partir de la base de lo que uno está dispuesto a admitir, y ser serios y consecuentes con eso: aquel para quien la resurrección de la que habla Mateo 27,52 es por completo imposible, deberá aplicar ese mismo principio al tratar la resurrección de Jesús. En realidad no es a ese lector a quien se le plantea un problema al leer este texto de Mateo; ese lector ya tiene decidido de antemano dejar que entre a su mundo sólo información "de sentido común", así que en rigor no se pregunta si tales resurrecciones ocurrieron, porque de antemano afirma que no es posible.

El problema lo tenemos aquellos para quienes el hecho en sí es posible, pero el texto resulta demasiado chocante para considerarlo aceptable.

Yo no tendría problema en admitir que resucitaron algunos muertos y se aparecieron en la Ciudad Santa, pero:

-Ante un hecho tan inusual y portentoso, ¿por qué sólo lo narra Mateo, y ninguno de los otros tres evangelios, y en ninguna otra parte del Nuevo Testamento?

-El texto dice claramente que resucitaron, pero que sólo salieron de sus tumbas y se encaminaron a Jerusalén después que Jesús resucitó, ¿qué hicieron durante ese tiempo? ¿dónde estuvieron? ¿alguien los vio? si no ¿cómo obtuvo Mateo esa tan extraña información?

-Pasado el susto inicial de los espectadores, ¿qué fue de los muertos? ¿volvieron a sus tumbas? ¿siguieron viviendo como antes y murieron dos veces? ¿cómo es que no hay ni un solo testimonio ni bíblico ni extrabíblico de algo así?

Como puede verse, en tanto admitimos que el hecho es posible, el texto se vuelve muchísimo más problemático. A esta altura yo creo que cualquiera se tienta de responder: es que se trata de un símbolo, de una realidad espiritual. Pues muy bien, yo por mi parte no tengo inconveniente, pero ¿diremos lo mismo de la resurrección de Jesús?

 

El hecho, ¿ocurrió o no ocurrió?

Ahora sí, a la vista de las contradicciones entre el texto y los testimonios externos, entre el texto y los testimonios del resto del NT, y entre el texto con su propia lógica interna, nos preguntamos, ¿pero esto ocurrió?

Y salvo que seamos unos fundamentalistas irredentos, debemos responder con claridad: no. Tal como está contado, es imposible que se refiera a nada realmente ocurrido: un hecho así no podría haber pasado inadvertido para todos los demás, y la propia lógica del texto pone y saca muertos sin dar ninguna clase de explicación en los temas que debería, si está hablando de hechos: dónde fueron, qué hicieron, etc. todo eso sin contar con que choca contra la descripción que los otros tres evangelistas hacen de ese momento, es decir que no parece que en la secuencia de hechos haya lugar para una resurrección tan portentosa: 

-para san Marcos hubo una densa oscuridad, y en ese momento todo lo que ocurrió es que el velo del templo se rasgó de arriba abajo; 

-para san Lucas se eclipsó el sol, y el velo del templo se rasgó por medio;

-y san Juan no menciona ningún fenómeno cósmico, ni tampoco la cuestión del velo del templo.

 

Mateo, entonces, ¿se lo inventó?

Eso, en realidad, no lo sabemos, y quizás nunca lo podremos saber. El modo de composición de los evangelios es muy complejo, y mucho más rico de lo que imaginamos. Lo resumiré así:

Hubo un conjunto de testigos que, en el momento de los hechos, quedaron impactados, positiva o negativamente: autoridades, soldados, pueblo... sean quienes sean todos los que vieron los hechos relativos a la muerte de Jesús, cada uno podría haber contado una historia, y seguramente la contaron: en sus casas, en el descanso de la tarea, etc. Los hechos que nos impactan los contamos. Los contamos y les damos una lógica, nuestra lógica.

Se inició así una tradición oral en torno a lo que pasó en la muerte de Jesús. Nadie hasta el momento tomó nota. Simplemente, a quienes les impactó el hecho, y además esa muerte de Jesús les significó algo especial en su vida, por ejemplo se convirtieron a la fe cristiana, transmitieron los hechos con mayor fervor; es decir, lo que hacemos todos con lo que nos importa. Sin embargo posiblemente ninguno de ellos -tal vez ni siquiera los apóstoles- tenían clara conciencia de la trascendencia de lo que estaban transmitiendo: ellos contaban una experiencia, no tienen por qué saber que esa narración sería mirada con lupa dos mil años después. Posiblemente ni siquiera esperaban que pasarían mil, dos mil, o más años:  esos primeros cristianos posiblemente tenían la convicción (que se demostró ilusoria, pero dejó sus huellas en los textos) de que Jesús, que vivía, volvería muy pronto.

Pero un buen día se manifestó un problema latente desde el principio: algunos creyentes no habían estado nunca ni con Jesús, ni cerca de allí, otros habían muerto, otros tenían otras interpretaciones de lo que había ocurrido... en suma, la tradición oral, esencialmente débil, se manifestó en toda su debilidad. Eso habrá ocurrido unos 30 o 35 años después de los hechos. Las comunidades cristinas vieron la necesidad de comenzar a poner por escrito, de dar forma "literaria" a esas tradiciones orales, y a la vez el material a contar no era meramente un conjunto de "hechos históricos", sino hechos que tenían un significado propio: aquello contenido en la fe. Las narraciones que surgieran debían cuidar especialmente ese aspecto; como lo dice san Lucas, había que cuidar "la solidez de las enseñanzas" (Lc 1,4).

En una palabra: lo que iban a escribir no eran meros relatos, sino relatos catequísticos, relatos preparados para fijar y transmitir la fe.

De eso tratan los evangelios: no son "meros" recuerdos históricos, son recuerdos históricos con la impronta de ser portadores de una señalada lectura de Jesús. Por eso algunos evangelios quedaron fuera, y otros circularon por todas las comunidades: no hubo sólo los cuatro que más conocemos, pero estos cuatro sin duda que reflejaron las creencias que la Iglesia inicial consideraba propias.

Debemos, entonces, partir de esa base: los evangelios son catequesis, una catequesis con fundamento histórico, pero donde el elemento fundamental es la fijación y transmisión de lo considerado esencial para la fe.

Como todo catequista, los evangelios a veces "inventan", es decir, proyectan en escenas vívidas y realísticas cuestiones que son en realidad postulados religiosos. Por ejemplo, es posible que algunos milagros sean narraciones catequísticas, parábolas o enseñanzas puestas en acción.

 

¿Cuál es el límite?

Es decir, si aceptamos que Mateo puede legítimamente inventarse unos muertos saliendo de las tumbas o algún milagro, ¿por qué no considerar la resurrección de Jesús también un "invento catequístico"?

Diré que esa consideración no es nada nueva, ya muchos en la historia han postulado que todo lo que nos suena "extraño", "sobrenatural", "imposible" (según el "sentido común"), incluyendo la resurrección, son revestimientos teológicos a "verdades interiores", "realidades espirituales", etc.

Es una respuesta posible. Pero por mi parte diré que un texto así carecería por completo de sentido. No me imaginaría yo que nadie se sienta impactado y transmita su fe a partir de... nada. Como gráficamente lo dice san Pablo "si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe", para hablarnos de "realidades espirituales" e "interiores" no hacía falta semejante superestructura de evangelios. Por otra parte, si los evangelios hubieran inventado lo fundamental, lo hubieran hecho con mayor coherencia, con menos contrastes entre los textos y dentro de cada texto.

Y a esto se suma que cuando se estudia la tradición oral a fondo (cosa que aun estamos lejos de tener hecho) se percibe con claridad que es capaz de inventar detalles, deformar hechos... la tradición oral es, sobre todo, tremendamente exagerada para contar las cosas, porque como depende de un impacto que los hechos provocan en el alma de las personas, siempre tiene la lente de aumento puesta, pero no inventa de raíz. La correa de transmisión de la tradición oral no se pone en movimiento por nada, ni a voluntad de dos o tres que así lo desean.

Podemos decir que en el caso de los evangelios tenemos el privilegio de tener cuatro testigos lo suficientemente distintos como para estar seguros de que los podemos comparar sin estar perdiendo el tiempo de revisar "meras copias", y lo suficientemente parecidos como para estar seguros de que arraigan en hechos ciertos, que han sido transmitidos con solidez, en medio de procedimientos de tradición oral y de necesidades catequísticas que nos corresponde conocer y valorar uno por uno.

 

Leer con método

Ante el problema histórico general de los evangelios, lo primero que podemos hacer es ver si un dato, un detalle, etc. está en todos los evangelios. Por supuesto, no se trata sólo de número sino de calidad de narración, pero empezar por el número es algo útil y sencillo. Por ejemplo, el detalle de que Jesús fue crucificado con dos más está en los cuatro evangelios, tiene todos los visos de ser un hecho. Los cuatro nos narran una "última cena" (aunque con detalles muy divergentes), en los cuatro hay un juicio a Jesús bastante irregular, una crucifixión, una constatación de la tumba vacía, unas apariciones a testigos, en los cuatro se narran milagros y hay una línea de enseñanzas de Jesús que, aunque no es uniforme en los detalles, es sorprendentemente concordante, teniendo en cuenta que al narrar se tomaron tantas libertades.

Yo creo que todo eso es un suelo firme. Apoyados en ese suelo, en la vercidad fundamental de lo que los evangelios cuentan sobre Jesús, podemos incorporar otra pregunta: ¿por qué este evangelio, en este contexto, me cuenta esto?

Sobre la base de los "grandes hechos", podemos encaminarnos a la catequesis de cada evangelio, donde tienen lugar los matices y las variaciones.

 

Volvemos a los muertos

Los muertos que reviven en sus tumbas, esperan a la resurrección de Jesús para salir de ellas y aparecerse en la Ciudad Santa tienen toda el aspecto de ser, como ya he dicho, catequesis mateana, o como lo decían las citas iniciales: "leyenda mateana", o una "glosa midráshica". Incluso esta última, si comprendemos el modo de narrar de los evangelios, es ahora más acertada que la otra: se trata de una glosa, es decir, de una explicación, un desarrollo secundario de un texto más fundamental, y es "midráshica", es decir, que desarrolla una enseñanza basada en una relectura de otro texto bíblico; y completemos "puesta en estilo paratáctico", es decir, en breves frases acumuladas.

 

El texto fundamental es el de los fenómenos extraordinarios que acompañaron a la muerte de Jesús. Como vimos, tanto Marcos como Lucas (y desde luego Mateo), coinciden en que para un observador atento hubo "señales" que marcaron la muerte de Jesús en la cruz: el cielo se oscureció, el velo del templo se rasgó. Juan no habla de ello, pero tampoco lo niega, simplemente hace su propia narración.

Quizás se rompió un poco el velo, y la tradición oral hizo de ello una rotura "de arriba abajo"; es muy propio de la tradición oral exagerar, pero ello no quita que haya habido algo que captó la atención de alguien, que además, para ser testigo de ese hecho tenía que ser alguien formado (no cualquiera llegaba en su vida a ver el velo del templo). Marcos habla a su vez de oscuridad y Lucas de un eclipse. Posiblemente lo del eclipse sea una exageración (no es imposible, pero algún otro lo hubiera mencionado), pero la oscuridad debió haber sido remarcable. 

 

Ante esto se alza una objeción: Joel 2,2 dice que el "Día de Yahveh" es "¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla!", y todos los estudiosos reconocen que Marcos, Lucas y Mateo, cuando mencionan esa oscuridad en la crucifixión están aludiendo a Joel, ¿será que esto también es "catequístico", y había en realidad un sol radiante? porque si es por desconfiar, ya desconfiamos de todo.

 

Es en realidad un buen ejemplo de cómo trabaja la tradición oral unida a la catequesis de los evangelios: si los evangelios hubieran querido inventarse la oscuridad para aludir a Joel, hubieran usado exactamente la expresión de Joel. Pero no es así: más bien sobre la base de una oscuridad remarcable (al menos remarcable para quien esté atento a los "signos" de la realidad), alguien relacionó con Joel, y la cita se fue uniendo cada vez más al recuerdo, hasta llegar a la fijación en los evangelios, donde ya está esa alusión utilizada catequísticamente, para enseñar algo sobre la fe, en este caso: que la cruz es el juicio de Dios del que hablaban los profetas.

 

Sobre esa percepción básica, y unido a lo que sea que haya ocurrido en el velo del templo, se expresó la convicción profunda de los creyentes: la de Jesús no era una muerte más, sino el juicio del mundo. No otra cosa expresa Juan, aunque por otros caminos, cuando nos cuenta que la muerte de Jesús cumple con al Escritura que dice "Mirarán al que traspasaron" (Zac 12,10).

 

San Mateo a eso le agregó una escena secundaria, o mejor dicho dos, que también son relecturas escriturísticas:

-27,51b = «tembló la tierra y las rocas se hendieron.», que posiblemente alude a textos como salmo 18, donde el templor de la tierra es signo de la llegada de Yahve en auxilio del creyente, lo mismo que en 1Sam 14, o un poco más alejado de la alusión inmediata, los signos de la presencia de Dios en la montaña, durante el éxodo.

-27,52-53, es decir, la escena de los muertos, que posiblemente alude a la escena de los huesos secos de Ezequiel 37,12: «Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo abro vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel.» lo que se cumple perfectamente en la glosa mateana: se despiertan en el sepulcro, esperan a tener la fuerza de la resurrección de Jesús, y marchan a la Cudad Santa, como un ejército del victorioso Israel que triunfa tras el Día de la Ira. 

La referencia a Ezequiel es tentadora, pero hay que aclarar que el texto de Mateo no comparte casi ninguna palabra con ese versículo de Ezequiel. No quiere decir que no pueda ser un midrash válido, pero no hay que precipitarse: tal vez Mateo está aludiendo a algún otro texto o tradición local que no ha llegado a nosotros.

 

¿Y entonces si nos preguntan?

Siempre puede ocurrir que nos pregunten con estos textos, pero no con buena voluntad, con ganas de aceptar, sino con ganas de impugnar y rechazar. ¿Qué hemos de decir? Cuando en La Flauta Mágica, de Mozart, Papageno, el hombre-pájaro, está huyendo junto con la princesa Pamina del hasta ese momento malvado Sarastro, y aparece nada menos que el propio Sarastro, Papageno le canta a Pamina: "quisiera ahora mismo ser un ratón, para poder esconderme, amiga mía ¿qué hemos de decir?" Y la respuesta de Pamina es tan sensata y tan poco utilizada en la apologética cristiana popular, que vale la pena repetirla: la verdad.

Eso y sólo eso: la verdad.

-¿Así que Uds. creen que cuando Jesús murió se levantaron un montón de muertos que como zombies marcharon hacia Jerusalén a asustar a la gente?

-No, nosotros no creemos eso. Nosotros creemos que como parte de las imágenes con las que los evangelios ilustraron el significado bíblico de la muerte de Jesús, san Mateo escogió una del profeta Ezequiel donde unos muertos que representan a todo el pueblo de Israel recibían del propio Dios la vida, y podían volver a la Ciudad Santa, y eso efectivamente ocurrió: con la muerte de Jesús los creyentes hemos recibido la vida, y podemos ahora dar verdadero culto a Dios, en la verdadera Ciudad Santa.

-¿Entonces no hubo ningún "walking-dead" marchando hacia Jerusalén?

-No, fue una especie de metáfora, que los contemporáneos de Mateo entendían, pero a nosotros nos cuesta más descifrar.

-¿Entonces la resurrección de Jesús fue una metáfora también?

-No, entre otras cosas, estos muertos vivientes se describen, la resurrección se alude, se anuncia, se proclama, pero no se describe, es otra clase de hecho, la de Jesús es real, y los evangelios tienen mucho cuidado de no vulgarizarla, a diferencia de los "walking-dead" de Mateo, una metáfora que a lo mejor al cabo de los siglos resulta que no fue el ejemplo más feliz que se le podía ocurrir.

Por supuesto, eso no implica que el que no creía va a creer, pero al menos no estaremos mintiendo, lo que es un primer importante paso para llamar a otros a la fe.


La bibliografía sobre este tema es inmensa, y no siempre accesible al lector medio. Por lo pronto, doy las referencias de las tres citas:

CBSJ es el Comentario Bíblico «San Jerónimo» (no "de" san Jerónimo)

NCBSJ es el Nuevo Comentario Bíblico «San Jerónimo»

W Trilling es "El Evangelio san Mateo", de Wolfgang Trilling, ed. Herder 

 

Un documento oficial interesante que, a pesar de las polémicas a las que refería, y que hoy ya no están vigentes de la misma manera, siemrpe vale la pena leer es la instrucción «Sancta Mater Ecclesia», de la Pontificia Comisión Bíblica.

El libro "Los evangelios y la historia", de Pierre Grelot, ahonda precisamente en esta cuestión, con ejemplos estimulantes para cualquier lector.

Todos los textos mencionados se referencian en la biblioteca de ETF

Comentarios
por gonzalog (79.151.11.---) - mar , 02-abr-2013, 21:25:10

Abel, muchas gracias por la estupenda explicación. Ahora bien, si es cierto que la Resurrección como tal no se describe ni vulgariza, sí que se describe cómo es Jesús resucitado:

- Es visible, aunque en ocasiones le ven sin reconocerlo.
- Se puede hablar con Él, escucha y responde.
- Se le puede tocar, incluso Él mismo anima a Tomás a tocarlo como "prueba" de que es real, de que es Él mismo.
- Puede coger cosas y manejarlas, como en la cena de Emaús.
- Puede preparar una cena de pescado a la brasa, creo recordar que Él mismo come pescado.

Y, con todo esto, manifiesta tener un cuerpo, pero un cuerpo que no es "normal": muestra heridas que un cuerpo sano no toleraría (donde caben los dedos, pero no son heridas sangrantes), aparece y desaparece a voluntad, etc. ¿Por qué estaba corrida la lápida del sepulcro, si aparentemente Jesús podía atravesar las paredes? ¿Por qué le dice a Magdalena que no le toque todavía?

Mi pregunta es, ¿son reales también todos estos detalles narrativos, o son más bien metáforas catequísticas como en el otro caso? ¿Tendría sentido decir que la Resurrección fue real, pero está contada con episodios que no fueron "reales", que no pueden tomarse al pie de la letra? ¿No volvemos con esto al mismo problema del principio?

Si hay algún otro artículo en el sitio que explique esto puedes remitirme a él en lugar de repetirlo. Mil gracias, Gonzalo.

por Abel (81.203.151.---) - mar , 02-abr-2013, 21:46:04

Mira, no es un problema cerrado ni mucho menos, nadie tiene la respuesta, LA respuesta a eso.
Como principio general vale el de Nortroph Frye: "Si algo histórico está contado en la Biblia, no lo está por ser histórico, sino por alguna otra razón", ¡y mira que habla de toda la Biblia, no sólo de los evangelios!
Claro, eso hay que entenderlo bien:
-no significa que no hay acontecimientos históricos, significa que lo histórico no es el centro de interés a partir del cual se narra.
Esto tiene que ver con que la Biblia es lo contrario de un escrito hecho por testigos "imparciales" (suponiendo que tal entelequia exista). El mismo Frye la llama -mode ironic on, please- "un libro violentamente proselitista".
Yo creo que hay que pasar muy hondamente por esas categorías. La Biblia por supuesto que da por real la resurrección, realísima. Y quien quiere ver en ello un hecho menos que real -así sea un poco menos-, choca contra lo que explícitamente la Biblia necesita para ser comprendida.
Una vez admitido eso, toda escena, y las de la resurrección más todavía, está moldeada en la intención catequética (el "proselitismo" de Frye), y adquiere forma por esa intención.
¿Son las apariciones del Resucitado "reales"? sí, pero ojo, eso no indica que las escenas no sean construcciones narrativas a partir de experiencias personales quizás profundamente inenarrables; lo que tiene que ver, precisamente, con que el reconocimiento se produce según la fe del que ve, y también según la voluntad del propio Jesús.
¿Qué significa eso en términos de realidad? pocos han tratado ese tema, si quieres leer algo en ese sentido, Pannenberg, es de los pocos que hablan de la realidad material del Resucitado, pero es teología, no exégesis.
Yo creo que el cuerpo de Jesús es hiperreal, es decir, traspasa las categorías de la materialidad fenoménica en la que nos movemos nosotros, por eso no podemos verlo, tenemos que acudir a metáforas como la "multilocación", "aparición", "desaparición", etc para poder entender que su hiperrealidad se amolde a nuestras categorias perceptivas.
Queremos hablar del Resucitado como si quisiéramos catar un queso sin la herramienta para calar en lo profundo, y claro, sólo probamos la cáscara de la realidad (que es lo que llamamos normalmente "real"... ¡a esta apariencia de la nada!), y sabe un tanto agria.
Se hace largo cualquier cosa que se pretenda decir sobre esto.

por Abel (81.203.151.---) - mar , 02-abr-2013, 21:49:55

Una vez charlamos en el foro el "no me toques", tal vez te interese visitar ese tema, puedes reabrirlo, incluso: http://www.eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idu=48526

por Talita Kumi (i) (190.124.168.---) - sáb , 21-dic-2013, 04:18:49

Hola, soy nueva aqui. Muchas gracias por su explicación. Yo me converti al cristianismo hace dos años, pero no lo hice por la iglesia católica sino por la evangélica(espero que esto no represente un problema, ya que he visto que es la católica la que mueve al ecumenismo, y no la nuestra). Sin embargo, cuanto más y más leo y más y más sé me voy dando cuenta de que la iglesia original es la que mejor responde a mis preguntas. Para empezar, conoce de exégesis y sabe que todo lo narrado, por muy revelado que esté, antes pasa a través del filtro de las emociones. Además toma en cuenta una tradición oral que no ha sido escrita y que no por ello no debería ser menos fiable (ya lo dice al final el evangelio de Juan). Y yo no creo que los apóstoles no estuvieran influenciados por las emociones,¿o sí? Siendo escritora entiendo algo sobre el proceso de escribir. Para ilustrar: si mi hermana y yo viéramos un accidente y se nos pidiera a las dos que lo narráramos, fijo que nuestros relatos -basados en la realidad- serían parecidos pero diferentes. Ella narraría unos detalles y yo otros. Sin embargo,no hablamos de unos hechos cualquiera, y mucho menos de un libro cualquiera, sino nada más y nada menos que de la Biblia. A mí me dijeron en mi iglesia que CADA PALABRA BÍBLICA ES REVELADA. Algo que por supuesto no me creí, justamente por lo que le estoy contando. A propósito de esto, al poco tiempo de convertirme le pregunté a mi pastor por qué los 4 evangelios no coinciden en muchos detalles y creo que no me entendió la pregunta (ni hablar de las preguntas que tengo colgadas desde hace dos años). Finalmente, he aquí la pregunta del millón (o quizá sólo se me haya ocurrido a mí): ¿cómo podían saber Mateo, Marcos y Lucas lo que ocurrió en la cruz si ellos no estaban presentes? En la Biblia se lee que sólo estaban las mujeres, y Juan. ¿Debo pensar que cada evangelio pertenece a fuentes diversas,como he leído por ahí, que finalmente se fundieron y a las que se les puso el nombre del correspondiente apóstol? En lo personal he vivido una revelación con Mateo 15:16 que transformó mi fe y mi creencia para bien total de toda mi persona.
Bendición.

por Abel (81.203.151.---) - sáb , 21-dic-2013, 10:19:47

Hola, Talita Kumi, me alegro que te sirva mi escrito para madurar en la comprensión de la Biblia.
Tampoco te creas que todo el mundo en la Católica acepta sin más esta clase de lectura de la Biblia, muchos siguen apegados a una lectura fundamentalista, pero de a poco el magisterio reciente de los papas -sobre todo hizo mucho en ese sentido Benedicto XVI- va introduciendo una forma de leer la Biblia más adulta.
"Revelado" no quiere decir "dictado", pero aun se le debe al gran público una teoría de la revelación y la inspiración que no sea fundamentalista y a la vez sea clara y accesible.
Lo que preguntas sobre los 4 evangelios no se te ocurrió sólo a ti, pero obviamente que no puedo respondértelo en un comentario. Te invito a que veas mi escrito "Acerca de los evangelios", pero ten presente que está en redacción, o sea que aun faltan muchas partes, es un libro introductorio que estoy escribiendo on line.
También puedes plantear temas bíblicos en el foro de El Testigo Fiel.

por Talita Kumi (i) (190.124.168.---) - sáb , 21-dic-2013, 19:38:03

Sí, ya lo sé, pertenezco a una familia católica fundamentalista y por eso me fui a la evangélica :D Pero veo que entre ellos también hay mucho de aquello. Gracias por responder, le echaré un vistazo a eso que me decís.

por Andres (i) (186.81.115.---) - mar , 31-dic-2013, 16:52:33

Me imagino que el nombre \"Testigo Fiel\" se atribuye a aquel que da testimonio fiel de Jesucristo y su obra salvadora. Pero por el contrario este \"testigo fiel\" desvirtúa la veracidad de las Escrituras y nos induce al muy inquisidor y medieval pensamiento de que las Escrituras solo pueden ser interpretadas por hombre ungidos escogidos por Dios (me imagino para este hombre lo q ellos llaman \"el esclavo fiel y discreto) ... Cuando a Dios mismo le plació esconder la salvación de los sabios y darsela a los humildes por la fe y la locura del evangelio como dice Pablo. La Biblia no es un libro complicado ni místico! Dios quiere que conozcamos Su Palabra y si no la leemos o creemos q solo puede ser interpretada por unos cuantos dueños del conocimiento y la revelación, entonces el pueblo permanecería en la ignorancia dejandose engañar por unos pocos desviados de la verdad que es Jesucristo y que ni entran ni dejan entrar por la puerta de salvacion q El nos ofrece! Decir que la Biblia afirma que un evento pasó y que en realidad no pasó es tildar a Dios de engañador y mentiroso.. Pondría Dios es Su Palabra algo q nos confunda y nos engañe a pensar algo que no sucedió? Apreciado escritor... Arrepientase de su herejía y busque su salvacion en vez de estropear la fe de otros.

por Abel (81.167.84.---) - mié , 01-ene-2014, 10:54:14

Gracias, lo intentaré, ya me había salvado Jesucristo, pero aprecio que atrás venga Andrés a salvarme de nuevo... :-)

por valeria (i) (181.160.58.---) - mar , 19-ago-2014, 04:16:45

Sabes que me parece que partes de una premisa equivocada: que las escrituras se deben a la tradicion oral, sin embargo, en Timoteo dice que "Toda Escritura es inspirada por Dios...." y si creemos que es palabra de Dios, ya podemos ir descartando algunas cosas como: exageraciones, inventos y demas. Es mu humilde opinion........

por Abel (81.203.151.---) - mar , 19-ago-2014, 08:05:15

Valeria: entiendo tu argumento, pero "tradición oral", y los procesos propios de ella, no se opone a "inspiración".
Durante siglos se hizo inconscientemente (pero también incorrectamente) la equivalencia entre "inspiración" y "dictado", como si "toda Escritura es inspirada por Dios" quisiera decir "toda Escritura es dictada por Dios". Fíjate que el cambio de una palabra por otra no es casual, implica ya una forma de comprender la inspiración.
Te pongo ante esta paradoja: si Dios hubiera dictado la Biblia, ¿por qué en esa frase de Timoteo no dictó "Toda Escritura es dictada por Dios..." y así acababa con la ambigüedad de la palabra "inspiración", sobre la que debatimos hace 2000 años?
La teología de que "inspiración" significa "dictado" implica una comprensión de la Biblia que lleva a que luego haya que hacer malabarismos para explicar los datos discordantes.
Obviamente yo no te puedo imponer que entiendas la inspiración de otra manera, pero trata de pensar la cuestión a partir de los datos de los que dispones. Si las cuatro pasiones narran la pasión de distinta manera, y si Mateo, por ejemplo, trae detalles (como este de los muertos) completamente distintos a los otros, e incompatibles con los otros tres relatos (por ejemplo, cuál fue la última frase que dijo Jesús, a qué hora expiró, etc... son datos!), entonces ya me dirás tú cómo se sostiene la idea de que "inspiración" quiere decir "dictado". Es el texto el que la cuestiona, no yo.
Dios, que inspiró las Escrituras, quiso su Biblia así, no la quiso que pareciera un dictado, porque no lo es. Eso no significa tirar el precioso (¡y revelado!) concepto de "inspiración", significa arrumbar la idea de que la inspiración es un dictado, y penetrar en el concepto de inspiración respetando la forma que tiene a Biblia, no imponiéndole un significado que evidentemente no tiene.
Trato este tema en muchísimos escritos, porque te diría que una de las cosas que más me preocupan es esta equivalencia popular entre "inspiración" y "dictado", que desnaturaliza la Biblia; de entre todos quizás te venga bien leer (si quieres profundizar en el concepto, naturalmente): http://www.eltestigofiel.org/lectura/publicaciones.php?idu=345, "¿Qué es la Biblia?"

por Mari (i) (190.43.25.---) - dom , 11-ene-2015, 22:59:52

Hacía mucho tiempo que no leía algo tan claro, bien escrito y sobre todo humano. Con todo lo que implica. Estoy cansada de explicaciones enrrarecidas, de meras maromas que hacen los literalistas sin darse cuenta de lo mal que quedan. No pienses que los estoy criticando, entiendo que es de buena fé y que desean aportar y ayudar a otros a crecer en el evangelio, pero de verdad que no es la mejor manera. Además, es TAN difícil hacerles entender que no todo es literal. En cuanto al pasaje en cuestión pues, para mí es un RECURSO LITERARIO. Sí, sí, ya sé, segurito me voy al infierno por tener dudas y peor, por exteriorizarlas. Pues igual no pretendo esconderme (total no voy a poder)ni tampoco callarme. Cuando algo no me parezca lo voy a decir le guste a quien le guste o lo moleste a quien le moleste. De verdad tu escrito es una bocanada de aire fresco entre tanto aire viciado. Felicitaciones y no cambies!

por CARLOS ALBERTO CORREA (i) (181.140.4.---) - mar , 10-feb-2015, 18:51:30

Tanta teología, terminología, y desconoces no se si por ignorancia o por gusto, mas de 118 versículos bíblicos que nos hablan sobre idolatría y todos sus anexos, que bueno que hicieras un estudio sobre esto y lo compartieras, como una experiencia personal, saludos

por robertoherrera (i) (186.39.158.---) - vie , 04-mar-2016, 14:43:13

Mateo escribe a la comunidad judía, los otros evangelios no; por eso tal vez él hace observaciones que los judíos, piadosos en el AT, podrían entender. Es posible que el testimonio de los resucitados haya sido un suceso complementario a la resurrección de Jesús, que no solamente es el hecho central, sino que además es el más misterioso y el más significativo. La resurrección de los santos, que por otra parte se deduce con cierta lógica, fue temporal, por un breve momento testimonial, tenía sentido para los judíos que podían interpretar las profecías (Isaías, Ezequiel) y no hay duda que a Mateo, que tenía claro quienes eran sus destinatarios, le interesa destacar como un hecho afirmativo de que Jesús era el Mesías.
Además el pasaje sostiene que aparecieron a algunos, no a todos. Mateo tal vez fue testigo de estas apariciones y por eso lo puede decir. Seguramente quienes les vieron fueron seleccionados por la autoridad divina por ser creyentes con un perfil especial; creyentes que podían valorar esta revelación y que podían guardar para si el suceso a fin de no crear confusión ni pretender lugares especiales.
El intento del autor de este artículo de poner en duda la veracidad de lo relatado por Mateo es, al menos, un intento humanístico de interpretación, que conlleva el riesgo de aplicar ese método interpretativo a cualquier milagro relatado por la Biblia.
No es bueno pretender defender la verdad con argumentos imprecisos y montándose en la duda y en la interpretación meramente racional.
Es casi como lavarse las manos... Es mi humilde opinión.

por Julio (i) (84.123.99.---) - lun , 21-mar-2016, 15:34:17

He leído buena parte –unos 8 o 10- de los artículos de este Blog, y algunos varias veces, y puedo decir que estoy razonablemente de acuerdo con su contenido. En muchos casos me han abierto horizontes. Desde luego hay interés en poner de relieve la importancia de los autores meramente humanos de los distintos Libros de la Biblia, con lo que eso significa: géneros literarios, características del lenguaje empleado, intencionalidad, influjo del ambiente cultural, indiosincracia del pueblo judío, su inmediato consumidor de esos escritos en la mayoría de los casos etc. Todo esto y más resulta esclarecedor y facilita o posibilita en bastantes casos, la comprensión del mensaje divino. Gran parte de estas cuestiones han quedado ya encarriladas por diversos documentos papales. Divino aflante spirito creo que es uno de ellos.

Quedan sin embargo muchas cuestiones por dilucidar o esclarecer. Ahora se me ocurren:

_Cómo compaginar la “inspiración divina”, que no dictado, de la Biblia con la existencia de pasajes de difícil compatibilidad. ¡Qué duda cabe que el dictado “tranquiliza” mucho y garantiza la verdad tal cual de la Sagrada Escritura”! No me sorprende que esta concepción haya prevalecido hasta ahora y es la única válida para la mayoría de los fieles. A este respecto quiero preguntarle:

En el supuesto de que cierto pasaje de la Biblia sea considerado por los técnicos de forma unánime como no histórico, e incluso así lo reconociera “oficialmente” la Iglesia, ¿en qué medida o forma se consideraría revelado e inspirado?

_ Otra cuestión, la de la reconstrucción del Jesús histórico, es un tema que levanta ascuas. He leído algo sobre el particular y va con autores.

¿No le parecería necesaria gran discreción y mesura (hablaría de humildad científica si se me permite), cuando se trata de este asunto, con gran relación con el anterior, dado que es harto difícil llegar a conclusiones definitivas. Esta es la postura, si no me engaño, de Benedicto XVI en su trilogía sobre Jesús.

Espero alguna palabra clarificadora sobre estas cuestiones por su parte, al que catalogo como sincero y bien intencionado. Gracias.

por Abel (179.40.133.---) - lun , 21-mar-2016, 16:41:27

-"En el supuesto de que cierto pasaje de la Biblia sea considerado por los técnicos de forma unánime como no histórico, e incluso así lo reconociera “oficialmente” la Iglesia, ¿en qué medida o forma se consideraría revelado e inspirado?"
No tiene relación el ser histórico con el ser inspirado: el relato histórico-documental es uno de los tantos géneros en los que se puede expresar el autor inspirado. Está tan inspirado i escribe una historia documental, como si escribe un símbolo, una metáfora, un relato ejemplar, un relato edificante, etc.
La inspiración garantiza que la "verdad del texto" es la verdad que Dios quiere transmitirnos.
Ahora bien: sólo en los relatos histórico-documentales la "verdad del texto" es su adecuación a los hechos ocurrido. En los demás textos no tiene por qué. Digamos que la verdad de la Ilíada no depende de que el poeta haya visto la guerra de Troya; y la verdad de la Divina Comedia no depende de que el infierno, el purgatorio y el cielo sean como los ha descripto Dante.
Simplificando mucho (pero por favor tómelo como una enorme simplificación), la "verdad" de un texto es lo que ese texto quiere enseñar. Por ejemplo, si Ud. lee una batalla en el libro de los Números tiene que preguntarse: ¿es el desarrollo de esta batalla lo que este texto quiere enseñar? Si la respuesta es sí, el relato será inspirado como histórico documental, si la respuesta es no, habrá que seguir buscando.
Aunque por supuesto, eso no implica que lo que cuenten deba ser necesariamente falso porque el relato no haya tenido una intención documental. Los evangelios tienen una finalidad principalmente catequética, no documental, pero contienen muchísimo e innegable material documental sobre Jesús.
Yo le recomiendo que lea el último documento de la Pontifica Comisión Bíblica, "Inspiración y verdad de la Sagrad Escritura", es del 2014, está en la biblioteca del Testigo Fiel y es, además de sólido, muy agradable de leer.

Respecto de lo segundo, sin ninguna duda que hace falta ejercitar prudencia al presentar las conclusiones de los estudios críticos, que muchas veces no puede aspirar a mejor calificación que de hipótesis razonables.
Pero la prudencia en este caso es una arma de doble filo: hay una brecha enorme entre lo que el creyente de a pie cree saber sobre Jesús y sobre la Biblia, y lo que la Iglesia, en sus estudios, va comprendiendo (los exégetas no son meros particulares advenedizos, son la Iglesia que estudia, ella misma les da diplomas y cátedras). No es nada buena esa grieta, y no existió en época de los Padres: ellos le contaban a la gente lo que sabían de la Biblia y de Jesús, no se lo suavizaban ni se lo hacían fácil.
Hemos cambiado muchísimas de sus hipótesis, pero cuando tanto se declama "seguir a los Padres" habría que animarse a seguirlos en su "imprudencia".
Yo creo que la mayor parte de los divulgadores bíblicos católicos que hay por internet no son prudentes sino pusilánimes, y por tanto hacen daño, porque ahondan la brecha entre el saber de la Iglesia y el saber de los fieles. Naturalmente es una generalización que requeriría muchas líneas de matizaciones.

por Julio (i) (84.123.99.---) - lun , 21-mar-2016, 18:44:03

Gracias, profesor. Como ha advertido, pese a reconocer que la inspiración divina no ha de ser entendida como un dictado y a la necesidad de entender a los autores humanos de la Biblia como autores en todo el sentido de la palabra, aunque asistidos misteriosamente por Dios, hasta el extremo de expresar lo que Dios quiere, he caído en la trampa de casi todos: olvidarme de ello.

Todo lo dicho ayuda a la comprensión literal, que no fundamentalista, de los textos pero exige frecuentemente un esfuerzo para alcanzar el sentido querido por Dios. ¿Es así o no?

También estoy de acuerdo en cuanto a la brecha existente entre lo que enseñan los sabios (que también son Iglesia) y los simples; pero Dios, que ha mostrado siempre su preferencia por los pobres, humildes y simples ¿no cree que hoy también viene en nuestra ayuda? Por eso me ha producido tristeza leer en Religión Digital un artículo en que se meten de forma incomprensible contra las procesiones de la Semana Santa.

Le doy de nuevo gracias por su rápida y cumplida contestación y le prometo continuar pegado a su Blog por mucho más tiempo y seguir dando guerra.

por Abel (179.40.133.---) - lun , 21-mar-2016, 19:06:38

Lo que dices merece mucho comentario, difícil de hacer y provechoso para pocos en la zona de comentarios del artículo, pero no estoy del todo de acuerdo con la identificación de los "humildes" del evangelio con la gente que pudiendo hacerlo, no ha tocado un libro sobre la Biblia en 50 años, para no cambiar sus arraigadas convicciones. Suelen ser ellos los que cuestionan en mal sentido este tipo de divulgación bíblica, y no los verdaderamente humildes que, aunque no terminen de entender todos los vericuetos críticos, tienen una sintonía natural con los procedimientos de Dios.
Respecto de lo de Religión Digital, no lo he leído, pero no me identifiques con esa línea... Te invito si quieres charlar con más amplitud y comodidad, lo hagas en el foro del sitio

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