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El Testigo Fiel
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¿Qué tiene de propio la Pasión según san Lucas?

por Lic. Abel Della Costa
Nació en Buenos Aires en 1963. Realizó la licenciatura en teología en Buenos Aires, y completó la especialización en Biblia en Valencia.
Desde 1988 hasta 2003 fue profesor de Antropología Teológica y Antropología Filosófica en en la Universidad Católica Argentina, Facultad de Ciencias Sociales.
En esos mismos años dictó cursos de Biblia en seminarios de teología para laicos, especialmente en el de Nuestra Señora de Guadalupe, de Buenos Aires.
En 2003 fundó el portal El Testigo Fiel.
20 de marzo de 2016
Aproximación a algunos de los rasgos que caracterizan el relato lucano de la Pasión que leímos el Domingo de Ramos de este año

La Pasión que hemos leído en el Ramos de este año, la de san Lucas, nos puede pasar desapercibida en su profunda originalidad. Estamos acostumbrados a "armonizar" de manera inconsciente y automática los cuatro relatos de la Pasión; eso tiene sus ventajas: no necesitamos explicar insólitas diferencias entre ellos, y a la vez nos podemos hacer una imagen coherente, interior, detallada, del hecho mismo de la pasión; casi como si nos proyectáramos una película interior para  transportarnos por un rato a la geografía de Jesús.

 

Pero no es menor la desventaja de tal armonización: nos perdemos los matices que cada evangelista quiso darle a su catequesis sobre Jesús. Jesús es siempre Jesús, pero el "Jesús de san Lucas" nos revela aspectos de Jesús no destacados a simple vista; para verlos tenemos que aceptar leer el relato de san Lucas tal cual él lo escribió, sin pretender armonizarlo con los otros tres, trasladándonos a esa situación de los primeros cristianos de la comunidad lucana, que solo conocían a Jesús por este evangelio.

Alguna peculiaridades de la Pasión según san Lucas

Su relato tiene varios rasgos notables, pero me centraré en los tres que considero principales:

-La cuidadosa presentación dramática de las distintas escenas.

-La dosificación de la inevitable violencia del relato.

-El rol que cumple el pueblo de Jerusalén.

Cuidadosa presentación dramática de las distintas escenas

La Pasión puede ser contada de distintas maneras; podrían simplemente yuxtaponerse las diversas partes, podrían desarrollarse los diversos momentos con la cita de documentos o testimonios, o de muchas formas más. La catequesis cristiana adoptó desde el principio una forma de presentación dramática, como una especie de "obra teatral". Eso ya es así en la primera pasión que conocemos, la de san Marcos, y se mantiene incluso hasta un relato tan centrado en la exposición teológica como en el de san Juan.

Podría decirse que el de san Lucas es el relato que mejor ha desarrollado esa forma dramática. No es casual que la mayor parte de nuestras películas y dramatizaciones de la Pasión se basen en san Lucas, y tan solo armonicen agregando detalles tomados de los otros, pero que la base sea san Lucas: es que realmente la de san Lucas tiene armonía dramática, ritmo, sobriedad en la composición, es variada en sus escenas.. cualidades todas que hacen que se nos fije el esquema de la narración con mucha facilidad.

Escenas como el diálogo con las mujeres de Jerusalén, el envío de Jesús a Herodes, el ladrón perdonado por Jesús, y otras, son en realidad exclusivas de Lucas, no están en los otros tres, así que es bastante curioso que sean infaltables en cualquier presentación de la Pasión, mientras que "escenas exclusivas" de los otros, como el joven de la sábana en Marcos, o el sueño de la esposa de Pilato en Mateo, no suelen formar parte de las presentaciones armonizadas. Eso se debe precisamente a que el esquema narrativo de Lucas ha calado hondo en la conciencia narrativa cristiana, y ha quedado como modelo del modo de contar la pasión.

Veamos algún ejemplo de esa dramaticidad bien desarrollada:

En san Marcos se nos cuenta que Jesús va camino de la cruz, no se nos habla de si van o no otros. Cuando ya Jesús está en la cruz nos dice Marcos de repente "Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda." (15,27), y enseguida se sumarán a los ultrajes (v. 32). Sin dejar de decir lo mismo, Lucas prepara la escena con mayor sentido dramático: en 23,32, todavía en el camino de la cruz aclara que "llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él.". Como ya no necesita presentarlos, queda despejada la escena de la crucifixión, y destaca más la frase de Jesús "Padre, perdónalos...", que es verdaderamente central para la enseñanza lucana sobre el sentido de esa Pasión. Recién después reaparecerán, en su momento justo, los malhechores, para una de las escenas más importantes de todo el relato, la del malhechor perdonado por Jesús.

El momento de la muerte de Jesús, ápice de la narración, concentra entre todos los evangelios una serie de fenómenos cósmico-naturales (oscuridad, terremoto), religiosos (velo del templo, resurrección de muertos) y humanos (escena del vinagre, comentarios sobre Elías). San Marcos, que destaca la soledad absoluta de Jesús, ha rodeado la muerte con estos fenómenos; lo mismo san Mateo (aunque los desarrolla un poco distinto). San Lucas ha "achicado" el entorno, se ha quedado sólo con la oscuridad y el velo del templo, pero los ha puesto juntos antes de la muerte, y luego de la muerte sólo siguen reacciones de aquellos que comprenden esa muerte: el centurión, el pueblo que se golpea el pecho, las mujeres y otros conocidos..., con lo cual realmente la escena es "limpia" y sobresale la entrega absoluta de Jesús, expresada con la frase del salmo 31: "Padre, en tus manos pongo mi espíritu...", y el efecto inmediatamente redentor de esa muerte.

Dosificación de la inevitable violencia del relato

La Pasión habla de una muerte violenta, es inevitable mostrar cierta violencia, que ha ocurrido sin duda. Pero a diferencia de lo que piensan ciertos directores de cine actuales, la violencia no es un buen vehículo para mostrar la pasión de Jesús; posiblemente porque excita pasiones (de adhesión o de rechazo) demasiado superficiales; es muy difícil sostener una concentrada contemplación sobre el significado redentor de la muerte de Jesús cuando se está rodeado de sangre. Los evangelios (los cuatro) han sido extremadamente delicados en presentar las vejaciones a Jesús.

Pero de los cuatro, el que más ha ahorrado detalles sangrientos, y se ha contentado con alusiones, es precisamente san Lucas: hay burlas, golpes, humillaciones (22,63-65; 23,11; 23,35-38), pero, por ejemplo, no se menciona la corona de espinas, y los latigazos son apenas aludidos sin que haya escena de flagelación. Aunque el lector sabe que los soldados romanos intervinieron, no son mencionados hasta 23,36 (en las burlas) quedando en una nebulosa los actores de acciones tan directas sobre Jesús como llevarlo por el camino del calvario, crucificarlo, etc.

No se trata de suavizar artificialmente la violencia de la cruz, ni de ahorrar el mal trago que significa poner al Señor en una situación tan humillante; nada de eso hace san Lucas, pero no lastima innecesariamente al lector, ni lo obliga a contemplar la cruz desde una óptica superficialmente generadora de culpas. Creo yo que san Lucas hubiera estado profundamente en desacuerdo con nuestro argumento cuantitativo de la muerte de Jesús ("mira cuánto sufrió por ti"), y más bien habría asentido (y eso se desprende de su evangelio) a una consideración mucho más poética y profunda como la de Santo Tomás de Aquino en el himno eucarístico: "[tu sangre] de la cual una sola gota puede salvar al mundo entero de todo pecado" (Adoro Te devote).

Rol del pueblo de Jerusalén

Este es el punto posiblemente más original del relato lucano. Convengamos en que los que con gran imprecisión llamamos "las masas" no son especialmente racionales. El mismo hombre capaz de discernir por sí mismo lo bueno y lo malo, puesto en situación de masa, responde con mucha menos nitidez. Esto lo han aprovechado intuitivamente los demagogos de todos los tiempos, y las causas más peregrinas. Así que no es insólito que la misma masa que aclamó a Jesús en la entrada a Jerusalén, pueda unos días más tarde pedir su crucifixión; es nuestra voluble humanidad, pasa todo el tiempo. Ese comportamiento es deducible en los otros evangelios. Veamos por ejemplo a San Mateo:

Entrada "de ramos": «Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: '"¡Hosanna' al Hijo de David! '¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna' en las alturas!" Y al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. "¿Quién es éste?" decían. Y la gente decía: "Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea."» (Mt 21,9-11)

Juicio ante Pilato: «Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Y cuando el procurador les dijo: "¿A cuál de los dos queréis que os suelte?", respondieron: "¡A Barrabás!" Díceles Pilato: "Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?" Y todos a una: "¡Sea crucificado!"» (Mt 27,20-22)

 

Como vemos, se trata siempre del indeterminado conjunto de "la gente". Sin embargo, si no leyéramos un evangelio armonizado, nos daríamos cuenta que san Lucas distingue esta cuestión de muy otra manera:

 

Entrada "de ramos": «Mientras él avanzaba, extendían sus mantos por el camino. Cerca ya de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llenos de alegría, se pusieron a alabar a Dios a grandes voces, por todos los milagros que habían visto. Decían: '"Bendito el Rey que viene en nombre del Señor!' Paz en el cielo y gloria en las alturas."» (Lc 19,36-38)

Juicio ante Pilato: «Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: "Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. [...] Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: "¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!" [...] Pilato les habló de nuevo, intentando librar a Jesús, pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícale, crucifícale!"» (Lc 23,13-15.18.20-21)

 

Se trata ante todo de dos multitudes distintas: la de Ramos es la multitud de los discípulos, mientras que la del juicio de Pilato es la multitud del pueblo, convocado por Pilato junto a los sumos sacerdotes y magistrados. No hay aquí una referencia a la volubilidad de los seres humanos, sino a la existencia de grupos de seguidores y otra gente ajena a la causa de Jesús, que pueden volverse hostiles contra él.

Pero además, la única vez que la muchedumbre del pueblo interviene (según san Lucas) en contra de Jesús es esta, no hay hostilidad posterior, ni vejaciones y burlas por parte de ella.

Esa muchedumbre aparece por primera vez en la escena citada (antes de 23,13 Jesús se enfrentó a los dirigentes judíos, a Pilato y a Herodes, pero no al pueblo), y tras ese momento de hostilidad, va distanciándose cada vez más de los dirigentes (23,27: las mujeres de entre la multitud se lamentan por él; 23,35: el pueblo mira, sólo los magistrados burlan a Jesús), hasta 23,48, cuando esa multitud para la que la muerte de Jesús venía siendo un "espectáculo", comprende lo que acaba de pasar y vuelve a Jerusalén golpeándose el pecho...

 

Hay más aspectos que podrían ayudarnos a caracterizar lo que de original tiene san Lucas en su tratamiento de la Pasión, pero basten estos tres para mostrarnos cómo san Lucas nos pone frente a un Jesús que es capaz de convertir y condoler a aquellos que se le acercan: las mujeres, el pueblo de Jerusalén, el malhechor compadecido, el centurión, ¡incluso Pilato y Herodes se hacen amigos nuevamente tras la presencia de Jesús! Su sola figura es y trae salvación.

El Jesús de san Lucas es también un Jesús martirial: cumple la voluntad del Padre sin una queja, y muere perdonando.

 

No en vano la teología cristiana del martirio ha unido en todo mártir estos dos aspectos, que en la Pasión según san Lucas son inseparables: la muerte del mártir trae ella misma y por sí misma, fecundidad, conversión y vida nueva.

Comentarios
por Rosy (i) (187.142.199.---) - vie , 24-mar-2017, 06:17:16

Oh Abel deveras que si quiero encontrar a Dios lo encuentro en tus escritos ahora ¿Qué tiene de propio la Pasión según san Lucas ? y veamos las fechas en que escribes esta 20 de Marzo de 2016 cuando son 80/286 apenas si fue hace tres días 80 nos lleva a mi 806 que si nos fijamos bien es el mismo nueve que es el /22+9586/9/608 las diez horas muchas conclusiones cuando observamos lo que Dios nos da y nos regala su amor y el amor a nuestros semejante mas los que no lo conocen se dedican hacer mal hay muchas personas buenas que al verlas dices es el amor de dios que se refleja en esta persona en este niño observas y veras y dices esta cara es regalo de Dios esta creatura de escasos años estos rayos de sol que Dios me envía God quien ama ve a Dios y su amor por todos lados . Bueno vayamos al escrito Jesús es siempre Jesús y nadien le va a ganar que humildad de todo un Dios humillado por todos de diferentes formas Lucas en el camino de la Cruz aclara que llevaban además otros dos malhechores y ejecutarlos con El y destaca mas la frase de Jesús Padre perdonalos yo diría Padre castigalos aparecen los malhechores a una de las escenas mas importantes de todo relato, la del malhechor perdonado por Jesús aquí me quedo jojoj

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