Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
estoy registrado  |  ¿registrarme?
rápido, gratis y seguro
El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003

Ayuno, abstinencia, penitencia... ¿cumplir o no cumplir?

por Lic. Abel Della Costa
Nació en Buenos Aires en 1963. Realizó la licenciatura en teología en Buenos Aires, y completó la especialización en Biblia en Valencia.
Desde 1988 hasta 2003 fue profesor de Antropología Teológica y Antropología Filosófica en en la Universidad Católica Argentina, Facultad de Ciencias Sociales.
En esos mismos años dictó cursos de Biblia en seminarios de teología para laicos, especialmente en el de Nuestra Señora de Guadalupe, de Buenos Aires.
En 2003 fundó el portal El Testigo Fiel.
1 de marzo de 2017

La Iglesia nos ofrece, desde los tiempos apostólicos, algunos medios penitenciales con los que poder acompañar al Señor en su Pasión, y llegar, junto con él al mayor gozo de la resurreción, que sea posible mientras caminamos aun en este mundo.

Explica el Papa en la catequesis de hoy mismo: "Abrirnos el camino a la vida eterna le ha costado toda su sangre, y gracias a Él nosotros somos salvados de la esclavitud del pecado. [...] Nuestra salvación es ciertamente un don suyo, pero, como es una historia de amor, requiere nuestro “si” y nuestra participación en su amor. [...] Cristo nos precede con su éxodo, y nosotros atravesamos el desierto gracias a Él y detrás de Él. Él es tentado por nosotros, y ha vencido al Tentador por nosotros, pero también nosotros debemos con Él afrontar las tentaciones y superarlas."

Objeciones a los medios penitenciales

Las lecturas litúrgicas, sin embargo, parecen hablar de otra cosa: Is 58,1-12, en el Oficio de lecturas: el ayuno que yo quiero, abrir las prisiones, hospedar a los sin techo...; Jl 2,12-18, en la misa: rasgad los corazones, no las vestiduras; y aun entre viernes y sábado se volverá a leer la de Is 58 en misa... ¡que quede bien claro que el ayuno no es de apariencias, sino del corazón!

Junto con las lecturas de la misa, nos vemos invadidos en internet por mensajes de muchos cristianos que nos recuerdan que el ayuno no debe ser algo exterior. La frase del Crisóstomo sobre el ayuno de cotilleos; listas -provenientes real o atribuidas, de Francisco- de "buenas ondas" que mejoran la penitencia tradicional, etc.

Y para mayor abundar, leemos también en la liturgia los evangelios en los que Jesús conmina a no ayunar ni hacer limosna y penitencia para ser vistos (Mt 6,1-6.16-18, es la lectura evangélica de hoy).

Con todo eso, ¿quién puede aun creer en la eficacia o en la oportunidad de los medios penitenciales, por más que la Iglesia los proponga (o incluso los obligue... para ser sinceros)?

Redimidos redentores

Pero dice muy certeramente von Balthasar: "Todas las cosas tienen su reverso, sólo Cristo no tiene ninguno", y las mismas palabras y actitudes que nos sirven para denunciar prácticas hipócritas e irreligiosas, pueden servirnos para parapetarnos en nuestra indolencia y descuidar el deber elemental del cristiano de "completar en su carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo" (Col 1,24); efectivamente, no hay redención real si de la redención ya realizada para todos no llego a la redención aceptada por mí. 

La redención aceptada por mí no es un mero enunciado intelectual, un "sí, quiero" dicho con la mente, pero que no afecta mayormente a nada. El "sí, quiero" de la redención aceptada por mí es un verdadero cambio de mentalidad y de corazón: quiero ser transformado de redimible en redimido... y un redimido no es otra cosa que un co-redentor: mi camino con Cristo significa que yo también soy hecho (por él) otro Cristo, que así como su pasión me trajo la salvaión, mis padecimientos ayudarán vicariamente a otros.

El ayuno, si se completa con destinar lo que ahorramos del ayuno a la ayuda de los pobres, produce un fruto visiblemente vicario: esto por aquello: mi ayuno por tu comida. Pero esa no es la única vicariedad de la penitencia cristiana; es la más visible solamente, la que nos sirve para explicar la penitencia a los niños, pero no es ni la más completa ni la más decisiva vicariedad.

La mayor vicariedad de la penitencia cristiana está en abandonar mi deseo, mi control de mi propia vida a que Cristo la aplique a quien lo necesita; simplemente entregarle lo que soy a su voluntad, con todo, sin dejar ningún resto, ni siquiera tan razonable como que necesito comer, vestirme o ahorrar.

¿Por qué entonces tantas prevenciones?

Las lecturas bíblicas se dirigen contra la hipocresía del ayuno en un pueblo que normalmente ayuna, contra la hipocresía de la limosna en un pueblo que normalmente da limosna, y así en lo demás. Hace 50 años era posiblemente necesario recordar una y otra vez que el verdadero ayuno lo es del corazón, de las malas intenciones, de la impureza interior, más que de carne y pollo. A tan triste exterioridad se había reducido la penitencia cristiana.

Pero hoy no ayunamos ya, ni hacemos penitencias por juzgarlas exteriores y necesariamente hipócritas. Me hacía notar con tristeza una catequista que ya casi, por no exigir y vivir la alegría de ser cristianos, ni les mencionamos a los niños de comunión el ayuno eucarístico, reducido, además, a una hora muy fácilmente realizable.

Está bien que las lecturas litúrgicas sigan hablando como Joel e Isaías, de la penitencia no hipócrita, porque fácilmente nos derivamos a la hipocresía; pero más bien, si queremos realmente vivir la cuaresma, no por mandato, sino por íntimo sentido cristiano, volvamos a ayunar, volvamos a abstenernos de carne los viernes, volvamos a la limosna abundante, en secreto, que es allí donde lo ve nuestro Padre.

No nos creamos tan superados que ya todo mandato de la Iglesia nos resulte una hipócrita imposición.

Comentarios
por isidro13 (89.167.129.---) - mié , 01-mar-2017, 20:13:50

Fácil de entender, pero ¡qué difícil de practicar!, Abel ("abandonar mi deseo, mi control de mi propia vida a que Cristo..."); pienso que hace falta mucha oración, una gracia especial...

por mizales (190.186.242.---) - jue , 02-mar-2017, 20:21:38

valiente y honesto!
como siempre Abel, nos pones a trabajar!
Mizales

por Carmen (i) (181.208.246.---) - dom , 05-mar-2017, 14:57:20

Gracias, su reflexión me ayuda con una duda que crecía en mí pero que no sabía cómo expresar. Dios le bendiga

puedes agregar un comentario
nombre:
email (opt):
comentario:
Ip: 54.224.187.45
Copia este código antispam en el casillero:
Buscador simple (o avanzado)
El buscador «simple» permite buscar con rapidez una expresión entre los campos predefinidos de la base de datos. Por ejemplo, en la biblioteca será en título, autor e info, en el santoral en el nombre de santo, en el devocionario, en el título y el texto de la oración, etc. En cada caso, para saber en qué campos busca el buscador simple, basta con desplegar el buscador avanzado, y se mostrarán los campos predefinidos. Pero si quiere hacer una búsqueda simple debe cerrar ese panel que se despliega, porque al abrirlo pasa automáticamente al modo avanzado.
 
Además de elegir en qué campos buscar, hay una diferencia fundamental entre la búsqueda simple y la avanzada, que puede dar resultados completamente distintos: la búsqueda simple busca la expresión literal que se haya puesto en el cuadro, mientras que la búsqueda avanzada descompone la expresión y busca cada una de las palabras (de más de tres letras) que contenga. Por supuesto, esto retorna muchos más resultados que en la primera forma. Por ejemplo, si se busca en la misma base de datos la expresión "Iglesia católica" con el buscador simple, encontrará muchos menos resultados que si se lo busca en el avanzado, porque este último dirá todos los registros donde está la palabra Iglesia, más todos los registros donde está la palabra católica, juntos o separados.
 
Una forma de limitar los resultados es agregarle un signo + adelante de la palabra, por ejemplo "Iglesia +católica", eso significa que buscará los registros donde estén las dos palabras, aunque pueden estar en cualquier orden.
La búsqueda no distingue mayúsculas y minúsculas, y no es sensible a los acentos (en el ejemplo: católica y Catolica dará los mismos resultados).
© El Testigo Fiel - 2003-2016 - todos los contenidos del portal pueden reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa