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El Testigo Fiel
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¿Por qué el nacimiento de la Virgen no es solemnidad, y sí lo es el nacimiento de san Juan Bautista?

4 de octubre de 2009

(Nota: no la había marcado como contestada, y volví a contestarla dos meses después, a lo mejor la nueva respuesta -aunque naturalmente está en la misma línea- aporta algo. Abel DC):

Pregunta muy interesante, porque ayuda a entender mejor el sentido del calendario litúrgico santoral. Efectivamente, la natividad de la BVM, 8 de septiembre, tiene rango de «fiesta», menor al de la natividad de san Juan Bautista, 24 de junio, que lo tiene de «solemnidad».

Esa diferencia de rango afecta a varias cuestiones. Las solemnidades comienzan la víspera anterior, así que en la Liturgia de las Horas tendrá primera y segundas vísperas, la misa de la tarde del día anterior será ya misa de la solemnidad (incluso aunque no sea de precepto), la misa tendrá, como los domingos, que son siempre solemnidades, dos lecturas, además del salmo y el evangelio, y tendrá una «precedencia» mayor respecto de otras fechas, así que, si un año la solemnidad del Bautista, que tiene precedencia 3, cae en domingo del timepo ordinario (que tiene precedencia 6) ese año no se celebra la liturgia del domingo sino la del Bautista (la precedencia se numera inversa, siendo la Pascua, la mayor, el 1); pero si un año cae en domingo del tiempo ordinario la Natividad de la Virgen, que tiene precedencia 7, ese año la fiesta de la Ssma. Virgen no se celebra.

Como vemos, no es poco importante la diferencia. La razón hay que buscarla en la concepción misma del calendario; con la reforma del calendario litúrgico posterior al Vaticano II se buscó -¡y se consiguió!- volver a unificar todo el calendario en torno al misterio pascual. Siempre lo estuvo, por supuesto, pero el agregado de celebraciones de santos, a lo largo del tiempo, habían desdibujado esa clara centralidad del misterio de la Pascua. Y para que precisamente resaltara mejor ese aspecto, sólo tienen el rango de solemnidades las fechas que tienen una vinculación muy directa y perceptible con el misterio pascual de Cristo, intentando que no haya muchas fechas que «rompan» el curso normal del año litúrgico.

Así, el nacimiento del Bautista, que es un acontecimiento bíblico, es una solemnidad, porque el mismo Nuevo Testamento lo propone como un misterio dirigido a la Pascua de Jesús. Mientras que el nacimeinto de la Virgen sólo lo celebramos como un hecho histórico que ocurrió necesariamente (todo el que vivió nació...), pero no forma parte de los misterios de la vida del Señor. La Anunciación, por ejemplo, otro hecho de la vida de la Virgen, sí es solemnidad, porque es bíblico, y se dirige a la Pascua del Señor.

Son además solemnidades las celebraciones de los santos patronos de un país, en ese país, de una comunidad religiosa, en esa comunidad, del título de una parroquia, en esa parroquia, etc. Y unas pocas celebraciones de santos del calendario general, como la solemnidad de san Pedro y san Pablo, que tiene directa relación con la fundación de la Iglesia (pero es fiesta y no solemnidad la celebración de la Cátedra de san Pedro, o las de los demás apóstoles, excepto Santiago en España).

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