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El Testigo Fiel
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¿Se puede incurrir en idolatría ante una excesiva veneración de una imagen de Nuestro Señor o de la Virgen?

pregunta realizada por César
15 de octubre de 2014

Dicho en términos generales, sí. Es más: podemos quitar la palabra "excesiva", y decir que puede incurrirse en idolatría con sólo enfocar mal esa veneración.

Si, por ejemplo, nuestra veneración y confianza están puestos en la imagen en sí (como objeto material) y no en lo que ella representa: la cercanía divina, su poder, su providencia, incluso casi como oponiendo el poder de Dios al poder que puedo tener en mis manos de tal imagen o tal figura (como si pudiéramos "forzar" la voluntad de Dios gracias a la posesión de tal objeto) no hay duda de que estaríamos utilizándolas como amuleto y no como imágenes sagradas, y sería un uso idolátrico, aunque las imágenes representen a Nuestro Señor, o a la Virgen, o a los santos.

Ahora bien, eso que parece suficientemente claro en teoría, en al práctica es bien difícil de distinguir en uno mismo, y casi imposible en el prójimo. Porque la línea de separación entre una sincera y piadosa veneración y una idolátrica adoración no está en el gesto externo, sino fundamentalmente en la intencionalidad, y en la conciencia que se tiene del significado de las propias acciones.

Muchos aspectos de la piedad popular están teñidos de gestos, signos, palabras, que, juzgados en abstracto, parecerían cerca de la idolatría, sin embargo, se aplica aquí la regla de Jesús: «por sus frutos los conoceréis», y en vez de alejarnos y oponernos a Dios, nos guardan su presencia en nuestro propio nivel de formación y percepción.

Es importante, por supuesto, crecer y ayudar a crecer en una profundización de la relación con un Dios que está más allá de toda imagen, pero sin olvidar que es él mismo quien quiso hacerse imagen -en la humanidad verdadera de Jesús y en la humanidad verdadera de la Iglesia- es decir, que le dio un "sí" radical a las mediaciones, incluyendo los peligros que esas mediaciones tienen.

 

Por poner un ejemplo, quizás un poco menor, pero por eso mismo bien conocido y visible: la hermosa "Salve rociera", incluye entre sus versos uno de muy dudosa teología: 

«Dios te salve María

del rocío Señora.

Luna, Sol, Norte y Guía

y pastora celestial.

Dios te salve María

todo el pueblo te adora

y repite a porfía :

Como tu no hay otra igual.»

 

Viendo de qué modo en el culto a María el pueblo cristiano que canta esa canción llega realmente a su Hijo, e incluso cuando todos los soportes fallan, es en María en donde ese culto se mantiene, se puede decir que "todo el pueblo te adora" no quiere allí decir la barbaridad que literalmente dice. Sin embargo literalmente lo dice, y sería bueno que, a pesar de la gran difusión de este poema, se hiciera algún esfuerzo por modificarlo para que nadie se llame a engaño sobre cuál es nuestra verdadera relación con la Virgen.

El mismo error contiene el himno a la Virgen del Pilar. Y si bien subjetivamente el pueblo fiel no puede ser juzgado por ello, ni declarar a la ligera que porque está la palabra "adorar", el culto a la Virgen expresado en esos himnos es idolátrico, sí nos muestra con bastante claridad, cuán poco empeño tuvieron los pastores (obispos, sacerdotes) que promovieron y aprobaron esos textos en formar adecuadamente a sus respectivos pueblos, y cuán poco empeño siguen teniendo, del momento en que no parece molestarles la confusión.

Claves de este artículo: Imágenes religiosas y culto
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