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Habacuc 1-3 Biblia de Jerusalén (2ª)
1,
1:
Oráculo que tuvo en visión el profeta Habacuc.
1,
2:
¿Hasta cuándo, Yahveh, pediré auxilio, sin que tú escuches, clamaré a ti: "¡Violencia!" sin que tú salves?
1,
3:
¿Por qué me haces ver la iniquidad, y tú miras la opresión? ¡Ante mí rapiña y violencia, querella hay y discordia se suscita!
1,
4:
Por eso la ley se desvirtúa, y no aparece el juicio. ¡Sí, el impío asedia al justo, por eso aparece el juicio pervertido!
1,
5:
Mirad a las gentes, contemplad, quedad estupefactos, atónitos: voy a hacer yo una obra en vuestros días que no creeríais si se os contara.
1,
6:
Pues he aquí que yo suscito a los caldeos, pueblo acerbo y fogoso, que recorre las anchuras de la tierra, para apoderarse de moradas ajenas.
1,
7:
Espantoso es y terrible; de él solo salen su juicio y su grandeza;
1,
8:
más raudos son que leopardos sus caballos, más agudos que lobos de la tarde; sus jinetes galopan, vienen de lejos sus jinetes, vuelan como águila que se precipita a devorar.
1,
9:
Llegan todos para hacer violencia, el ardor de sus rostros, como un viento del este, amontona cautivos como arena.
1,
10:
Y él se burla de los reyes, los soberanos le sirven de irrisión; se ríe de toda fortaleza, levanta un terraplén y la toma.
1,
11:
Luego se cambia el viento y pasa, y él aparece culpable por hacer de su fuerza su dios.
1,
12:
¿No eres tú desde antiguo, Yahveh, mi Dios, mi santo? ¡Tú no mueres! ¡Para juicio le pusiste tú, Yahveh, oh Roca, para castigar le estableciste!
1,
13:
Muy limpio eres de ojos para mirar el mal, ver la opresión no puedes. ¿Por qué ves a los traidores y callas cuando el impío traga al que es más justo que él?
1,
14:
Tú tratas a los hombres como a peces del mar, como a reptiles que no tienen amo.
1,
15:
A todos los saca él con anzuelo, los atrae en su red, en su traína los recoge. Por eso se alegra y regocija,
1,
16:
por eso sacrifica a su red, e inciensa a su traína, porque gracias a ellas es pingüe su porción, y suculenta su comida.
1,
17:
Por eso vacía sin cesar su red para matar naciones sin piedad.
2,
1:
En mi puesto de guardia me pondré, me plantaré en mi muro, y otearé para ver lo que él me dice, lo que responde a mi querella.
2,
2:
Y me respondió Yahveh y dijo: "Escribe la visión, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido.
2,
3:
Porque es aún visión para su fecha, aspira ella al fin y no defrauda; si se tarda, espérala, pues vendrá ciertamente, sin retraso.
2,
4:
"He aquí que sucumbe quien no tiene el alma recta, mas el justo por su fidelidad vivirá."
2,
5:
¡Oh, ciertamente es traidora la riqueza! ¡Es hombre fatuo y no tendrá éxito el que ensancha como el seol sus fauces; como la muerte, él nunca se sacia, reúne para sí todas las naciones, acapara para sí los pueblos todos!
2,
6:
¿No profetizarán todos éstos sobre él una sátira, adivinanzas y enigmas sobre él? Dirán: ¡Ay de quien amontona lo que no es suyo (¿hasta cuándo?) y se carga de prendas empeñadas!
2,
7:
¿No se alzarán de repente tus acreedores, no se despertarán tus vejadores, y serás presa de ellos?
2,
8:
Por haber saqueado a naciones numerosas, te saqueará a ti todo el resto de los pueblos, por la sangre del hombre y la violencia a la tierra, a la ciudad y a todos los que la habitan.
2,
9:
¡Ay de quien gana ganancia inmoral para su casa, para poner su nido en alto y escapar a la garra del mal!
2,
10:
¡Vergüenza para tu casa has sentenciado: al derribar a muchos pueblos, contra ti mismo pecas!
2,
11:
Porque la piedra grita desde el muro, y la viga desde el maderamen le responde.
2,
12:
¡Ay de quien edifica una ciudad con sangre, y funda un pueblo en la injusticia!
2,
13:
¿No viene de Yahveh Sebaot que los pueblos se fatiguen para el fuego y las gentes se agoten para nada?
2,
14:
'¡Pues la tierra se llenará del conocimiento de la gloria de Yahveh, como las aguas cubren el mar!'
2,
15:
¡Ay del que da de beber a sus vecinos, y les añade su veneno hasta embriagarlos, para mirar su desnudez!
2,
16:
¡Te has saciado de ignominia, no de gloria! ¡Bebe tú también y enseña tu prepucio! ¡A ti se vuelve el cáliz de la diestra de Yahveh, y la ignominia sobre tu gloria!
2,
17:
Pues la violencia hecha al Líbano te cubrirá y la matanza de los animales te aterrará, (por la sangre del hombre y la violencia a la tierra, a la ciudad y a todos los que la habitan).
2,
18:
¿De qué sirve una escultura para que su autor la esculpa, una imagen fundida, un oráculo engañoso, para que en ellos confíe el autor de tal obra haciendo ídolos mudos?
2,
19:
¡Ay de quien dice al madero: "Despierta", "Levántate", a la piedra muda! ¿Da ello algún oráculo? ¡Está, sí, cubierto de oro y plata, pero ni un soplo en su interior!
2,
20:
Mas Yahveh está en su santo Templo: ¡silencio ante él, tierra entera!
3,
1:
Oración del profeta Habacuc, en el tono de las lamentaciones.
3,
2:
¡Yahveh, he oído tu fama, tu obra venero, Yahveh! ¡En medio de los años hazla revivir en medio de los años dala a conocer, aun en la ira acuérdate de tener compasión!
3,
3:
Viene Dios de Temán, el Santo, del monte Parán. ~ pausa. Su majestad cubre los cielos, de su gloria está llena la tierra.
3,
4:
Su fulgor es como la luz, rayos tiene que saltan de su mano, allí se oculta su poder.
3,
5:
Delante de él marcha la peste, sale la fiebre tras sus pasos.
3,
6:
Se planta él y hace temblar la tierra, mira y hace estremecerse a las naciones; se desmoronan los montes eternos, se hunden los collados antiguos, ¡sus caminos de siempre!
3,
7:
En desgracia he visto las tiendas de Kusán, se estremecen los pabellones de Madián.
3,
8:
¿Contra los ríos arde tu cólera, Yahveh, contra el mar tu furor, para que montes en tus caballos, en tus carros de victoria?
3,
9:
Tú desnudas tu arco, sacias su cuerda de saetas. ~ pausa. De ríos surcas tú la tierra;
3,
10:
te ven y se espantan los montes, un diluvio de agua pasa, el abismo deja oír su voz. En alto levanta sus manos
3,
11:
el sol, la luna se detiene en su sitio, a la luz de tus saetas que parten, al fulgor del centellear de tu lanza.
3,
12:
Con furia atraviesas la tierra, con cólera pisoteas las naciones.
3,
13:
Tú sales a salvar a tu pueblo, a salvar a tu ungido. Estrellas la cabeza de la casa del impío, desnudas sus cimientos hasta el cuello. ~ pausa.
3,
14:
Traspasas con tus dardos la cabeza de sus nobles que se lanzaban para dispersarnos con su estrépito, como si fuesen a devorar al desdichado en su escondrijo.
3,
15:
Tú surcas el mar con tus caballos, el borbotar de las inmensas aguas.
3,
16:
¡He oído y mis entrañas se estremecen, a esa voz titubean mis labios, penetra la caries en mis huesos, bajo mí tiemblan mis pasos! Tranquilo espero el día de la angustia, que va a subir sobre el pueblo que nos asalta.
3,
17:
(Pues la higuera no volverá a echar brotes, ni habrá que recoger en las viñas. Fallará la cosecha del olivo, los campos no darán alimento, faltará el ganado menor en el aprisco, no habrá ganado mayor en los establos.)
3,
18:
¡Mas yo en Yahveh exultaré, jubilaré en el Dios de mi salvación!
3,
19:
Yahveh mi señor es mi fuerza, él me da pies como los de ciervas, y por las alturas me hace caminar. Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda.
Notas (de Biblia de Jerusalén (2ª)):

=>1:1 Lit. «carga», «peso», ver Is 13,1, etc., y Jr 23,33-40.

=>1:2 En nombre de su pueblo, ver Jr 10,23-25; Jr 14,2-9, Jr 14,19-22; Is 59,9-14, el profeta se queja a Yahvé de las desgracias públicas. Este texto, afín a los lamentos del Salterio y de Jeremías, podría referirse, considerado aisladamente, a los desórdenes interiores de una sociedad, pero, en el contexto de Ha 1,12-17, apunta sin género de duda a la opresión caldea. ¿Por qué la justicia y la bondad de Yahvé (y su santidad, Ha 1,13) toleran el triunfo del impío? Pues quien domina es un pagano, y Judá, aun pecador, es un «justo», conocedor del verdadero Dios. A Yahvé corresponde dar la respuesta, ver Ha 2,1.

=>1:5 (a) Primera respuesta. Es el mismo Yahvé quien suscita el azote de los caldeos. Estos paganos son el instrumento de su justicia por algún tiempo. Ver Am 3,11; Is 10,5-27; Jr 5,14-19; Jr 25,1-13; Jr 27,6-22; Jr 51,20-23; Dt 28,47s; 2R 24,2-4. Caso, p.e., de Nabucodonosor, «mi siervo», Jr 25,9; Jr 27,6; Jr 43,10.

=>1:5 (b) Con griego; el hebr. puede también entenderse: «(una obra) se realiza».

=>1:6 Las imágenes que van a componer una descripción épica de la invasión se encuentran repetidamente en los Profetas, ver Is 5,26-29; Is 13,17-18; Jr 4,5-7, Jr 4,13, Jr 4,16-17; Jr 5,15-17; Jr 6,22-24; Na 3,2-3; Ez 23,22-26; Ez 28,7-10.

=>1:7 Este pueblo no reconoce ni Dios ni señor, y sólo a sí mismo se atribuye los éxitos. Ver Ha 1,11b.

=>1:9 Texto dudoso. -«un viento del este» con 1Qp Hab (esta sigla designa el comentario de Habacuc descubierto en Qumrán en 1947) y Vulg.; «hacia el este» TM. -El «viento del este», viento agostador del desierto, es a veces el símbolo de las invasiones llegadas del este, ver Os 12,2 ; Os 13,15; Jr 18,17; Ez 17,10s.

=>1:10 Terraplenes o diques de tierra usados en los asedios.

=>1:11 La invasión, como el huracán, pasa y se va, no dejando más que ruinas a su paso. -Otros entienden: «Entonces el espíritu pasa y se va» (una fase de la inspiración profética ha concluido); o bien: «Entonces (el invasor) cambia de espíritu y traspasa (¿su misión?)».

=>1:12 (a) Este nuevo lamento reanuda el primero, Ha 1,2-4 : puesto que el triunfo de los caldeos tiene por causa última la voluntad de Yahvé, Ha 1,5-6, habrá que interrogar al mismo Yahvé. ¿Cómo, siendo justo y santo, guardián del derecho, Ha 1,12-13, puede tratar así a las naciones y al pueblo elegido, Ha 1,14? ¿Dejará que el impío devore al justo, Ha 1,13, ver Ha 1,4 y Ha 1,15-17?

=>1:12 (b) Alusión al Éxodo, que recordará el capítulo 3. Ahí está para Habacuc el motivo de la esperanza.

=>1:12 (c) «Tú no mueres» lo' tamût conj.; no morimos» lo' namût hebr., pero hay aquí una corrección de escriba escrupuloso, y la traducción restituye lo que debía de ser el texto primitivo.

=>1:12 (d) Lit. «y una roca» (acaso «como roca»). Ver Dt 32,4.

=>1:12 (e) Al pueblo caldeo, suscitado para una misión de justicia que no debe sobrepasar, ver Ha 1,5+. Para otros, se trata de Israel, que debía ser el árbitro de los pueblos, o del rey de Judá, Joaquín, infiel a su misión: Ha 1,2-4, Ha 1,12 y Ha 2,6-19 estarían dirigidos contra él.

=>1:15 El invasor caldeo.

=>1:17 «Por eso» 1 Qp Hab; hebr. en interrogativo, -«sin cesar» 1 Qp Hab; «y sin cesar matando» TM.

=>2:1 «responde» conj. según la Pesitta; «respondo» TM. -El profeta vela por su pueblo como el centinela en la muralla, ver Os 9,8+; Is 21,6-12; Jr 6,17; Ez 3,17; Ez 33,1-9; Sal 5,4 .

=>2:3 (a) De ahí la orden de escribir. La revelación se cumplirá «en la fecha fijada», ver Dn 8,19, Dn 8,26; Dn 10,14; Dn 11,27, Dn 11,35, y el documento escrito emplaza para ese tiempo a la palabra de Yahvé, ver 2P 3,2, cuya veracidad demostrará más tarde. Ver Is 8,1, Is 8,3; Is 30,8.

=>2:3 (b) La visión está provista de una energía propia: expresa una palabra de Dios que tiende a su realización, ver Is 55,10-11. La Liturgia del Adviento utiliza este v., según la traducción griega divergente, para expresar la expectación del Mesías. Véase también Hb 10,37.

=>2:4 (a) «sucumbirá quien (`ûllap zû) no tiene el alma recta» conj.; «está inflada (`ûppelah), no es recta su alma en él» hebr. Vulg.: «El que es incrédulo, su alma no será recta en él». Griego: «Si falla, mi alma no se complace en él; mas el justo vivirá de la fe en mí».

=>2:4 (b) Esta sentencia formulada en términos universales, ver Is 3,10-11, expresa el contenido de la visión. La «fidelidad» (ver Os 2,22 ; Jr 5,1, Jr 5,3; Jr 7,28; Jr 9,2 , etc.) a Dios, es decir, a su palabra y a su voluntad, caracteriza al «justo» y le garantiza aquí abajo la seguridad y la vida (ver Is 33,6; Sal 37,3; Pr 10,25, etc.). El impío, que carece de esta «rectitud», va hacia la perdición. En este contexto (Ha 1,2-4, Ha 1,12; Ha 2,5-18) se trata aquí respectivamente del caldeo y de Judá: el justo Judá vivirá, el opresor perecerá. En el texto de los LXX, donde «fidelidad» se convierte en «fe», San Pablo leerá la doctrina de la justificación por la fe.

=>2:5 «es traidora la riqueza» 1 Qp Hab; «el vino (es) traidor» TM.

=>2:6 (a) «Dirán» 1 Qp Hab y griego; «Dirá» TM. -La sátira, masal, es una copla burlona que se sirve de la metáfora. La adivinanza, melîsah, es un enigma, que ha de ser interpretado. Estos términos caracterizan el género literario de las cinco imprecaciones: en forma solemne de profecías, son amenazas proferidas en términos velados.

=>2:6 (b) Contra la codicia del conquistador. El pensamiento tiene la sutileza de los discursos parabólicos. El caldeo, que se apodera de los bienes de los demás, se convierte en deudor. A título de tal, será a su vez presa de los pueblos expoliados, convertidos en acreedores suyos. Es la ley del talión, Ex 21,25+.

=>2:8 No «lo que quedará de los pueblos oprimidos», ni «el resto de los pueblos fuera de los oprimidos», sino todos los pueblos distintos de los caldeos.

=>2:9 El caldeo sufrirá la suerte del hombre que se ha creado una situación con ganancias ilícitas: nada de ello le quedará.

=>2:10 «al derribar» versiones, «derribar» TM.

=>2:11 «Casa» edificada con bienes mal adquiridos: piedra y madera claman venganza contra el injusto posesor.

=>2:12 Contra la política de violencia.

=>2:13 «¿No...?» versiones; «He aquí» TM; fórmula de citación, ver 2Cro 25,26, que introduce una palabra de Yahvé en los tres versos siguientes.

=>2:15 (a) Cinismo del conquistador, como el del hombre que en una orgía hace beber a sus vecinos para envilecerlos; la ignominia de éstos será la suya. Sobre este papel atribuido a Babilonia, ver Jr 51,7; a Nínive, ver Na 3,4-7.

=>2:15 (b) «sus vecinos» 1 Qp Hab; «su vecino» TM. -«añade» sentido dudoso. -«su droga (o veneno)» (ver Dt 32,24, Dt 32,33; Sal 58,5 ; Sal 140,4 : o «su ira») 1 Qp Hab, Símaco y Vulg.; «tu veneno» TM.

=>2:16 Desenfreno y deshonra del caldeo incircunciso, embriagado a su vez. Pero se trata, en conjunto, de imágenes bélicas. La desnudez hace referencia a la indefensión de una ciudad, que deja al descubierto sus interioridades.

=>2:17 (a) El Líbano asolado, ver Is 37,24, y cuyos cedros aprovechó Nabucodonosor para sus construcciones, ver Is 14,8, puede ser símbolo de Israel, ver Is 33,9; Jr 21,14; Jr 22,6-7, Jr 22,20-23.

=>2:17 (b) «te» griego, sir.; «los» hebr.

=>2:17 (c) Colocamos Ha 2,18 después de Ha 2,19, como parece exigir el sentido.

=>2:19 (a) Contra la insensata idolatría del caldeo.

=>2:19 (b) Quizá glosa procedente de 18b.

=>2:20 (a) El templo de Jerusalén, pero sobre todo el palacio celeste del que Yahvé va a salir, ver Ha 3,3s.

=>2:20 (b) Este silencio prepara la teofanía de Ha 3,3-15. Ver Is 41,1; Sal 76,9-10 .

=>3:1 (a) Esta oración, al igual que muchos salmos, une a la súplica un himno al poder divino. El título, la presencia de las «pausas» y la indicación de Ha 3,19d indican una utilización litúrgica. -Todo este capítulo falta en el comentario a Habacuc encontrado en Qumrán, ver la Introducción a los Profetas.

=>3:1 (b) Esta mención puede indicar, como en los Salmos, no el origen literario, sino simplemente la pertenencia a una colección, aquí al libro de Habacuc.

=>3:2 (a) Lit. «lo que tú haces oír».

=>3:2 (b) El conjunto de intervenciones de Yahvé en favor de su pueblo en la época mosaica (ver Ha 1,12). Ver Sal 44,2-9 ; Sal 77,12-13 ; Sal 95,9; Jc 2,7; Dt 11,7.

=>3:2 (c) Es decir «en nuestro tiempo».

=>3:2 (d) El griego dice en el último dístico: «En medio de dos animales te manifestarás; cuando estén próximos los años serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás», texto que, con Is 1,3, es el origen de la tradición sobre los dos animales del pesebre de Belén.

=>3:3 Temán: distrito norte del país de Edom o Seír. Parán: monte que se ha de situar en Edom. -Aquí comienza la teofanía que comprende la llegada, Ha 3,3-7, y el combate, Ha 3,8-15 de Yahvé. Esta visión épica evoca en diversos rasgos la marcha triunfal de Yahvé al frente de su pueblo en el Éxodo, tipo, ver Is 40,3+, de la liberación futura. Yahvé («el Santo», ver Dt 33,3; Is 6,3+) se dirige desde el Sinaí, ver Ex 24,9-11, hacia Canaán, ver Nm 20,14s, por el sur-sudeste de Palestina, región de la que también vienen las tormentas. Su venida se describe, Ha 3,3s, bajo el aspecto de una nube tormentosa, ver Sal 18,8s ; 29. Las expresiones designan ora la nube, ora a Yahvé que en ella se manifiesta.

=>3:4 (a) «Su fulgor» versiones; «el fulgor» hebr.

=>3:4 (b) En sentido propio, «cuernos», pero ver Ex 34,29-30, Ex 34,35.

=>3:5 La misma palabra résef, derivada del nombre del dios fenicio del relámpago, designa el rayo, el granizo, la calamidad y, aquí (por paralelismo con la «peste» y ver Dt 32,24), la fiebre abrasadora..

=>3:6 Las expresiones «montes eternos», «collados antiguos» adquieren aquí un sentido cósmico, ver Sal 90,2; Pr 8,25; Jb 15,7; designan los lugares de estancia de los Patriarcas en Gn 49,26; Dt 33,15.

=>3:7 Madián, ver Ex 2,15+. Cusán es probablemente una designación arcaica de esta misma región.

=>3:8 (a) El hebr. añade: «o contra los ríos».

=>3:8 (b) Como en Jc 5,4-5; Sal 77,17-20 ; Sal 114,3-7, a la intervención de Yahvé acompañan conmociones cósmicas, ver Am 8,9+. Quizá se trate aquí de una utilización poética de antiguas tradiciones sobre la creación, concebida como una lucha de Dios contra los elementos rebelados (el Abismo, el Mar, el Río, etc), ver Jb 7,12+. Aquí el combate termina con la derrota del «impío», es decir del caldeo, Ha 3,13-15.

=>3:9 (a) Texto corregido, según un ms griego; el hebr. es ininteligible (lit.: «los juramentos son las saetas de la palabra»). -Las saetas son los relámpagos, ver Ha 3,4 y Sal 29,7; Sal 77,18 . Yahvé comparado al arquero: ver Dt 32,23; Ez 5,16, etc. El arco, símbolo de la fuerza: ver Gn 49,24; Jb 29,20, etc.

=>3:9 (b) Lluvia diluvial de la tormenta, ver Sal 77,17-19 ; Jc 5,4.

=>3:10 El Abismo subterráneo, el Océano primordial que une sus aguas a la lluvia del cielo.

=>3:13 Aquí, el pueblo, ver Sal 28,8 (Ex 19,6), más bien que el rey. -«a salvar...» griego; «el socorro, tu ungido» hebr. -La traducción del resto del v. es dudosa.

=>3:14 Texto muy dudoso; «tus dardos» conj., «sus dardos» hebr.; «sus nobles» griego, «sus guerreros» Vulg.; el hebr. trae una palabra desconocida. -«dispersarnos» conj.; «dispersarme» hebr.

=>3:16 (a) Ver Ha 3,2 e Is 21,3-4 : Jr 23,9; Dn 8,18, Dn 8,27; Dn 10,8. El terror religioso y la angustia del profeta ante el combate de Yahvé y los males que le acompañan, Ha 3,16-17, dan paso a la alegría de la salvación y de la seguridad en Yahvé, Ha 3,18-19, ver 16e.

=>3:16 (b) «tiemblan mis pasos» yirgezû 'asurî conj. según griego; «tiemblo quien» 'ergaz 'aser hebr. -El final del v. es dudoso; otros traducen: «para subir contra un pueblo que le asalta» o «cuando se sube contra un pueblo para asaltarlo».

=>3:17 Este cuadro de miseria agrícola, en el contexto de un combate cósmico, puede ser una glosa (que refuerza la lección de esperanza en Yahvé), a no ser que trate de describir los daños causados en Judá por la guerra.

=>3:19 (a) «las alturas» griego; «mis alturas» hebr.

=>3:19 (b) «Para instrumentos» conj.; «Mis instrumentos» hebr. -Estas indicaciones figuran de ordinario al comienzo de los Salmos.

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