Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +
estoy registrado  |  ¿registrarme?
rápido, gratis y seguro
El Testigo Fiel
«Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo...»
formación, reflexión y amistad en la fe, con una mirada católica ~ en línea desde 2003
Martes 25 de septiembre: Año litúrgico 2017 ~ 2018
Tiempo Ordinario ~ Ciclo B ~ Año Par
Hoy celebramos:
Martes, XXV semana del Tiempo Ordinario, feria
Pr 21,1-6.10-13: Diversas sentencias.
Sal 118,1.27.30.34.35.44: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Lc 8,19-21: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.
Pr 21,1-6.10-13: Diversas sentencias.
El corazón del rey es una acequia en manos de Dios:
la dirige adonde quiere.
Al hombre le parece siempre recto su camino,
pero es Dios quien pesa los corazones.
Practicar el derecho y la justicia
Dios lo prefiere a los sacrificios.
Altivez de ojos, mente ambiciosa,
faro de los malvados es el pecado.
Los planes del diligente traen ganancia,
los del atolondrado traen indigencia.
Tesoros ganados por boca embustera
son humo que se disipa y lazos mortales.
Afán del malvado es buscar el mal,
no mira con piedad a su prójimo.
Cuando el cínico la paga, aprende el inexperto,
pero el sabio aprende con la enseñanza.
El justo observa el corazón malvado
y entrega al malvado a la desgracia.
Quien cierra los oídos al clamor del necesitado,
no será escuchado cuando grite.
Sal 118,1.27.30.34.35.44: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor.

Instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas.

Escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos.

Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo.

Cumpliré sin cesar tu voluntad,
por siempre jamás.
Lc 8,19-21: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.
En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces le avisaron:
-Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
El les contestó:
-Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.
© El Testigo Fiel - 2003-2018 - todos los contenidos del portal pueden reproducirse libremente, mencionando la fuente.
Sitio realizado por Abel Della Costa