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El Testigo Fiel
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Juan Vicente Boo: "Han intentado tumbar el pontificado de Francisco en dos o tres ocasiones "

01 de mar de 2021
Juan Vicente Boo (1954, A Pobra do Caramiñal, A Coruña) Ha sido corresponsal en Bruselas, Nueva York y Hong Kong. Y desde hace 22 años lo es en Roma. En "Descifrando el Vaticano" (Espasa) da las claves para entender a la institución más longeva y enrevesada del mundo.

¿Realmente el Vaticano es un lugar tan complicado que necesita una guía como la que ha escrito para descifrarlo?

Pues sí, el Vaticano es muy complicado. Para empezar, lo que llamamos "el Vaticano" son dos entidades completamente distintas. Por una parte está la Santa Sede, un conjunto de organismos que ayudan al Papa en tu tarea principal, que es la espiritual y la de dirigir la Iglesia católica. Y por otra parte está el Estado del Vaticano, que es muy pequeñito, tiene menos de medio kilómetro cuadrado, pero cuenta con unos museos que son los más antiguos y ricos del mundo, una Biblioteca Vaticana que tiene los manuscritos y textos más antiguos de la cultura mundial, etcétera.

Y, luego, para complicarlo todo aún, tanto la Santa Sede como el Estado del Vaticano se componen de numerosos departamentos...

Sí. La Santa Sede tiene sesenta y tantos departamentos, y por la parte del Estado del Vaticano hay veintitantos. En total estamos hablando de 90...

Debe ser una locura llegar a dominar ese enrevesado organigrama, ¿no?

Sí. Esos 90 departamentos son como 90 árboles que te impiden ver el bosque. Yo lo primero que hice fue una fuerte tala para concentrarme sólo en los departamentos fundamentales para el trabajo del Papa.

Dice usted en su libro que buena parte de la complejidad y confusión que rodean al Vaticano son provocadas. ¿Me lo explica?

Coinciden una serie de fuentes de confusión. Por una parte están los estándares de la prensa italiana. No lo digo por las personas que se ocupan habitualmente del Vaticano y a las que se llama 'vaticanistas', pero a veces en las páginas de sucesos o de información general de los periódicos italianos aparecen historias muy distorsionadas y eso crea confusión en torno al Vaticano. Por otro lado, el Vaticano continúa utilizando un lenguaje un poco atrasado y muchas veces tiene reacciones lentas en la comunicación. Y a eso se añade la complejidad de los temas que trata y la mala intención de algunas personas, sobre todo en la primera parte del pontificado del Papa Francisco, que creaban confusión deliberadamente, con continuas agresiones indirectas al Papa través de fundaciones y medios de comunicación afines a intereses económicos, sobre todo de Estados Unidos.

¿Y quién está detrás de esos ataques al Papa?

Cuando Francisco empezó a preparar su encíclica Laudato Si, las grandes industrias carboneras de Estados Unidos y algunas de las petroleras desencadenaron un ataque furibundo contra él. Y también hay ataques indirectos al Papa por parte de algunas industrias de armamentos y de algunos fondos de inversión. Nunca tirando la piedra directamente, sino financiando a medios hostiles al Papa Francisco. Todo eso ha creado mucha confusión, pero por fortuna está amainando. Entre otras cosas porque los grandes petroleros norteamericanos se están dando cuenta de que Francisco tiene razón: ya han venido en dos ocasiones los consejeros delegados de las mayores empresas petroleras del mundo a reunirse con Francisco para hablar de transición energética, y en estos últimos seis meses han empezado a hacerse eco de las propuestas de Francisco sobre que la economía tiene que ser más humana. Se ha creado en Nueva York un grupo que se llama Capitalismo Inclusivo formado por grandes empresarios y consejeros delegados de gigantescas empresas mundiales que no quieren que siga creciendo la desigualdad económica ni que continúe la desaparición de la clase media. Ya han venido a ver al Papa y se dedican a cambiar la orientación del capitalismo, porque en realidad Francisco nunca ha atacado al capitalismo comercial, al capitalismo industrial, al capitalismo financiero, un sistema beneficioso para dar financiación a las empresas que producen automóviles, zapatos, servicios... Lo que es desastroso es el capitalismo especulativo, el que se dedica a especular en los mercados y lo que hace es sustraer los ahorros de las empresas o de las personas.

¿Son algunas de esas grandes empresas con enormes intereses económicos las que lanzaron que el Papa Francisco es comunista?

Quizás sí, porque lanzaban todo tipo de bulos. Los más descarados eran los de las empresas carboneras, ya llevan muchísimos años haciendo lobby en distintos países. Hay subvenciones al carbón en muchos países y las empresas de Estados Unidos dedican buena parte de su presupuesto a hacer lobby y a crear confusión, negando por ejemplo el cambio climático cuando ellas son las mayores causantes del cambio climático en países desarrollados.

Usted ha cubierto la OTAN, se ha ocupado de la Comisión Europea, de Naciones Unidas, está acostumbrado a informar sobre grandes organismos internacionales. Pero dice que la opacidad del Vaticano es tan enorme que un vaticanista experto como usted, que lleva 22 años cubriendo el Vaticano, no llega a conocer más del 20% de lo que allí se cuece...

Así es, el Vaticano es excesivamente opaco, y esa es una de las principales causas de sus problemas. El Estado del Vaticano es el más opaco de toda Europa. Y no hay motivo para que sea así de opaco en sus cuentas económicas. Y la Santa Sede también es tremendamente opaca, comparada con diócesis como Viena, Boston o Los Ángeles, que tienen presupuestos cuatro o cinco veces mayores, o incluso comparada con la Conferencia Episcopal Española, que saca cada año un balance amplísimo, de unas 80 páginas, con muchísimos detalles sobre su actividad económica. Este lastre de opacidad es algo que el Vaticano arrastra de 1.100 años de Estados Pontificios, de la lucha contra el Reino de Italia cuando desde 1870 el Vaticano se sentía amenazado y tenía un sentimiento un poco de clandestinidad. Eso todavía se mantiene y es malo. Poquito a poco va mejorando. Mejoró con Juan Pablo II, con Benedicto XVI y ahora con Francisco, pero va todavía con mucho retraso.

Si no me equivoco, la Santa Sede dejó de publicar sus balances económicos en 2015...

Dejaron de publicarlos durante unos tres o cuatro años en que se estaba haciendo un reajuste de los departamentos económicos. En esos tres o cuatro años no se publicó absolutamente nada. Es cierto que en fases de reajuste cuesta más hacer un balance, pero se puede hacer y se puede publicar. Hoy el balance de la Santa Sede es un folio con poquísimos datos, y el balance del Estado del Vaticano medio folio con menos datos todavía, redactado además con un lenguaje confuso y con datos disconexos que no te permiten analizar lo que sucede. Y todo eso termina como ha terminado: con la malversación de fondos en la propia Secretaría de Estado.

¿De verdad con Francisco están cambiando las cosas? Dice en su libro: "La opacidad en cuanto a balances y patrimonios, ya muy alta en los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, aumentó en el de Francisco".

Es que en el pontificado de Francisco hemos vivido la ausencia total de datos económicos durante unos cuatro años. Yo estoy seguro de la intención de Francisco de hacer todo en más transparente, pero de hecho no ha sucedido. Quizá a su pesar, quizá por la ausencia del secretario de Economía durante varios años... Ha habido una serie de anomalías y el resultado es que ha habido menos transparencia.

Uno de los grandes e históricos problemas del Vaticano es el Banco del Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), que usted sostiene que está infiltrado por numerosos delincuentes. Terrible, ¿no?

Sí. Es una pena, sobre todo porque el IOR más que un banco es un banquito de juguete: es pequeñísimo con una sola sucursal en un antiguo torreón reacondicionado, con un patrimonio pequeñísimo y unos depósitos pequeñísimos, menos que cualquier caja de ahorros pequeña de las que hubo en España. Pero tiene un potencial gigantesco para producir escándalos, como en la época en la que fue su presidente Marcinkus durante el pontificado de Juan Pablo II y en etapas posteriores. Hace unas tres semanas, el Tribunal del Vaticano dictó sentencia contra dos de tres altos cargos (uno ha fallecido) del Banco del Vaticano que juntos cometieron un fraude gigantesco. Los tres serían responsables del robo de unos 55 millones de euros hace unos 15 años. Eran el presidente del IOR, el director general del IOR y el consejero legal del IOR. Por fortuna, a los dos que viven les han condenado a ocho años de cárcel pero han recurrido, por lo tanto no están entre rejas.

¿Cuándo se hará limpieza de una vez en el banco del Vaticano?

La limpieza del banco del Vaticano la empezó Benedicto XVI, pero avanzó poco. En cambio, Francisco ha conseguido un cambio radical incorporando a una de las mejores empresas del mundo en detectar operaciones ilegales y de lavado de dinero, Promontory International. Fueron ellos los que identificaron miles de cuentas en el IOR de personas que no deberían tener cuenta allí. Y ahí empezó la limpia de delincuentes. Pero la solución definitiva llegó cuando el banco del Vaticano empezó a pasar al Estado italiano notificaciones de los intereses de italianos que tenía una cuenta ahí para evasión fiscal. A partir de aquel momento se fueron todos y de hecho ahora los directivos del Banco del Vaticano han denunciado a la Gendarmería Vaticana y a la Fiscalía Vaticana los actos delictivos que han detectado. Ahora forman parte de la solución.

He leído en su libro que uno de los problemas de la hora de informar sobre el Vaticano es esa especie de cloaca que hay bajo sus cimientos, con gente que se dedica a hacer circular noticias sesgadas o directamente falsas...

Sí. Este es un mecanismo más visible en el Vaticano que en otras capitales en las que he trabajado como corresponsal: el intoxicar de modo subterráneo a través de terceras personas, a través de compañeros periodistas que tienen blogs donde vierten el malestar de personas resentidas con un jefe o porque no han tenido un ascenso, etcétera. Este fenómeno se notaba mucho en los primeros cuatro o cinco años del pontificado del Papa Francisco, donde había continuas intoxicaciones malolientes anónimas a través de otras personas. En dos o tres ocasiones han intentado tumbar el pontificado de Francisco, la más visible fue la puesta en marcha con el manifiesto del ex nuncio Viganò en el verano de 2018, cuando el Papa estaba justamente en Dublín, en Irlanda, en el Encuentro Mundial de las Familias. Y ha habido otras. Pero últimamente hay menos intoxicación de ese tipo, la gente de las cloacas está menos activa.

¿Y por qué?

Yo creo que porque ha pasado el tiempo y se han dado cuenta de que no podían con Francisco.

El Vaticano es una institución dos veces milenaria que durante los dos últimos siglos se ha regido en sus actos sociales por el pomposo y muy mundado protocolo de Versalles. Todo eso cambió radicalmente con la llegada de Francisco. Supongo que habrá miembros en la curia a los que no les agraden esas transformaciones...

A algunos les ha disgustado mucho. Desde mi llegada a Roma en 1998 he visto a muchos cardenales que caminan y esperan el autobús en la parada con la mayor normalidad. Y he visto a otros que eran incapaces de moverse por Roma sin su chófer oficial. A estas personas evidentemente no les gusta que Francisco vaya con el comandante de la Gendarmería al garaje del Vaticano a escoger un automóvil, que elija un utilitario pequeño y que rechace la indicación del comandante de la Gendarmería de que era mejor elegir un vehículo que se pudiera blindar. El Papa quería un vehículo de clase media, como cualquier familia y como cualquier profesional. Y esa decisión hizo evidente a los ojos de todos que un cardenal no necesita un automóvil gigante, aunque sea regalados, porque muchos automóviles grandes del Vaticano son regalos de las empresas.

¿Hay marcha atrás en la austeridad que ha llevado Francisco al Vaticano? ¿Sus cambios están llamados a permanecer o pueden variar con la llegada de otro Papa?

Yo estoy convencido de que no sólo van a continuar, sino que el proceso se va a intensificar. Una vuelta atrás sería ridícula. Pude haber en adelante Papas más "conservadores" o más "liberales". Pero en cuanto al estilo de vida, no se puede volver a un estilo que durante mucho tiempo imitaba el estilo de los reyes o de los millonarios.

¿Qué es lo que peor se entiende de Francisco?

Hay un dicho chino que aprendí en mi etapa de Hong Kong: "Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo". Y muchas personas que aprecian a Francisco y que le quieren todavía no se han dado cuenta de hacia dónde está señalando Francisco. Francisco está señalando una y otra vez al momento inicial del cristianismo, a aquel tiempo en que Jesús caminaba por Galilea con discípulos y discípulas, a aquel tiempo en que no había estructuras, no había edificios. En cierto modo, el primer Vaticano fue la casa de Pedro en Cafarnaúm. Francisco nos orienta siempre hacia el momento inicial, a la fórmula original. Hay personas que aprecian a Francisco que no han leído en profundidad su texto programático, que es la alegría del Evangelio. Leer eso permite entenderle al cien por cien.

El Vaticano tiene una burocracia apabullante, probablemente la más enrevesada del mundo. ¿Por qué?

Son herencias, lastres, de estados europeos antiguos, en algunos aspectos esa burocracia tiene un estilo napoleónico, en otros aspectos tiene un estilo del imperio austrohúngaro. Y además en la Iglesia católica se valora mucho la tradición, la continuidad con el pasado. Y a veces, por desgracia, le cuesta mucho trabajo desprenderse de "reliquias" del pasado que se han vuelto lastres. Juan XXIII, por ejemplo, se deshizo de la silla gestatoria, un trono egipcio que llevaban a hombros entre doce personas o a veces más. Pablo VI se deshizo de la triple corona, que parecía una ojiva de artillería de grueso calibre, y también eliminó la capa magna de los cardenales, que medía seis o siete metros de largo y que iba arrastrando, una herencia de cuando los reyes y los nobles llevaban capas que cubrían también la parte trasera del caballo. Y Benedicto XVI se deshizo de la corona en su escudo papal. Eran todos elementos que se habían convertido en ridículos y que sobrevivieron más tiempo del necesario por ese miedo a deshacerse de cosas del pasado. El secreto es distinguir lo esencial de lo superfluo, porque ha habido durante mucho tiempo una acumulación de elementos externos superfluos, tanto en el aspecto ceremonial como en el aspecto organizativo interno. Francisco ha eliminado muchos departamentos y los está concentrando. Con muchas quejas de los que desaparecen.

¿La oficina de prensa de la Santa Sede sigue cerrando a las 15.00 horas?

La mayor parte de los días sí, a veces a las 16.00 horas. Aunque ahora ya no es tan grave el horario. El director de la oficina de prensa contesta a los medios por WhatsApp, devuelve llamadas si puede, porque cuando hay una noticia, hay una avalancha de preguntas. Pero al principio ese horario, que yo he visto durante más de 20 años y que además se seguía a rajatabla, era totalmente destructivo, porque las 15.00 horas de Roma son las 9.00 de la mañana en Nueva York y no había con quien hablar.

Uno de los consejos que me dieron a mí al poco de llegar a Roma fue que nunca se me ocurriera llamar a un obispo o a un cardenal a la hora de la siesta. ¿Sigue siendo un buen consejo?

Ya no es universal, pero es mejor llamarles en otros momentos. Por fortuna, las siestas son ahora mucho más breves. La siesta de Francisco dura 20 minutos y el Papa se despierta sin despertador, nos lo ha comentado varias veces.

¿El Vaticano es como es porque están en Italia o es Italia la que es como es porque tiene dentro al Vaticano?

Las dos cosas son ciertas. Durante mil años la parte central de Italia eran los Estados Pontificios, gobernados por el Papa. Muchos de los episodios más negros, más tristes, más escandalosos y más vergonzosos de la historia de los Papas son de aquellos años, en los que una serie de familias nobles de Roma o de los alrededores se peleaban por el poder y en algunas ocasiones conjuraba para asesinar al Papa reinante y poner otro. Eran luchas políticas entre las cuales, milagrosamente, sobrevivía la tarea espiritual de los Papas. Esto ha dejado un lastre todavía visible en la cultura italiana. Pero después de 1870, cuando los patriotas italianos le hicieron a la Iglesia católica el gran favor de quitarle los Estados Pontificios, sucede más bien lo contrario. El Vaticano está en el corazón de Italia y tiene muchas de las virtudes de los italianos, que son extraordinarios, pero también muchos de sus defectos. Si el Vaticano estuviese en Francia, como estuvo en Aviñón una temporada, tendría probablemente las virtudes y defectos de los franceses, y si estuviese en España, la de los españoles. Pero el problema no es la localización, el problema es la escasa internacionalización.

¿A qué se refiere?

En mis años en Bruselas vi que en la OTAN había funcionarios belgas, pero eran una minoría. En mis años de Nueva York vi que en Naciones Unidas había funcionarios norteamericanos, naturalmente, pero eran una minoría. Pero en el Vaticano hay una presencia masiva de italianos, están prácticamente en todos lados, en todos los niveles. El cambio hacia la internacionalización de la curia vaticana se va haciendo, pero todavía hay mucho camino que recorrer.

fuente: El Mundo
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